Viernes, 15 de diciembre de 2017

 youtube_20_color Visita nuestro canal Youtube

¿QUIÉN MATÓ A LA QUINIELA?
Escrito por Expansión   
Martes, 05 de Diciembre de 2017 10:24

Apuestas deportivas: El juego del 1-X-2 pierde adeptos un año más.

La Quiniela volvió el año pasado a registrar cifras históricamente bajas. La diferencia entre el dinero jugado y el repartido en premios apenas se situó en 105 millones de euros. Es la primera vez que queda al borde del umbral de los 100 millones, cuando hace apenas diez años el importe era casi 2,5 veces superior. Que el juego del 1-X-2 se encuentra en estado crítico es ya una verdad a voces para la que existe un diagnóstico claro sin que, por el momento, hayan surgido soluciones. 

Para José Antonio Gómez Yáñez, profesor de Sociología de la Universidad Carlos III de Madrid y miembro del Instituto de Política y Gobernanza, el declive de La Quiniela responde a “varios problemas estructurales” que han hecho que el juego de apuestas, lejos de aprovechar su larga tradición, se haya convertido en un “producto que pertenece al pasado”. Tras setenta años de vida, los clientes más jóvenes prueban suerte en otros lugares sin desconectar del deporte. 

Doble causa

Los causantes de la muerte de La Quiniela son dos, a juicio de Gómez Yáñez, y los clubes de fútbol no salen muy bien parados. Según indica el profesor, uno de los autores del Anuario del Juego que cada año elabora la Fundación Codere, la gestión de los derechos de televisión, más lucrativos, “ha destruido el concepto de jornada liguera”, que ha dejado de concentrarse en la tarde del domingo para diseminarse a veces a lo largo de cuatro o cinco días. “Resulta imposible de seguir para un jugador de quinielas”, recalca el sociólogo. 

La Quiniela apenas aporta 25 millones de euros al año a los clubes de fútbol a través del impuesto sobre el juego, mientras que sólo el Real Madrid y el Barça se embolsan cada ejercicio 150 millones cada uno por los derechos de televisión. 

El otro motivo resulta más dramático si cabe, y es el de su obsolescencia tecnológica. Mientras las apuestas se sofistican en las nuevas plataformas online, La Quiniela se encuentra “en un agujero del que no va a poder salir”. “Se ha quedado completamente desfasada”, añade Gómez Yáñez. Sus palabras quedan refrendadas por los intentos de los últimos años por reflotar este juego, que apenas han conseguido despertar interés. El último de ellos fue el de convertir el Pleno al 15 en una especie de “porra” en la que se apuesta a un resultado concreto, con el objetivo de elevar su complejidad y elevar la cuantía de los premios. 

Frente a estos cambios, las nuevas opciones permiten apostar sobre otros deportes y a escala planetaria, en una modalidad en la que es posible de forma casi inmediata volver a jugar lo ganado. El margen online de la apuesta deportiva es de 253 millones, pero las cantidades jugadas, si se incluyen las llamadas re apuestas, es de 4.180 millones, frente a los 248 millones de La Quiniela. Por lo general, el jugador en Internet apuesta una y otra vez hasta que agota su remanente o gana un cantidad suficientemente elevada para retirarse. 

La factura de los competidores

El Anuario del Juego muestra que La Quiniela ha quedado superada por otras modalidades de apuestas deportivas. Las de tipo presencial, realizadas en salones de juego de cadenas como Sportium o Reta, ya generan un margen de 272 millones y crecen al 26%, mientras que las plataformas de Internet movieron 253 millones, un 33% más. Dentro del juego online existe una pléyade de portales con un potente posicionamiento publicitario, entre ellos William Hill, bet365, 888Sport o Betfair. 

Si en 2008 La Quiniela disfrutaba de un monopolio con el que facturaba 557 millones y repartía 306 millones en premios, ahora ingresa 238 millones, de los que 142 van a premios. Sus competidores le han menguado el negocio hasta el punto de reducirlo a una cuota de mercado de apenas el 20%. Según el anuario, la tendencia se reforzará en el futuro. 

Si se atiende al perfil de jugadores en el último año, La Quiniela muestra tasas cercanas al 10% entre jóvenes de entre 18 y 24 años. El porcentaje se reduce al 7% entre 65 y 75 años. El reparto generacional es muy diferente entre los locales de apuestas deportivas: el 20% de los jóvenes acudió en el último año, frente al 0% en el nicho de entre 65 y 75 años.

 
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner