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17 agosto, 2009La recaudación de las máquinas recreativas ha bajado un 20% en lo que va de año, a causa, sobre todo, de la caída de la hostelería.
El juego tampoco escapa de la crisis. La coyuntura económica actual y la caída en picado de la hostelería han arrastrado al sector de las máquinas recreativas a una situación muy delicada. La recaudación de las tragaperras bajó un 20% en el primer semestre del año, según la Federación de Asociaciones de Máquinas Recreativas (Famar). En el último trimestre de 2008 el descenso fue del 8%.
«Hacía tiempo que no notábamos una bajada tan importante como la de ahora. La debacle comenzó en agosto de 2008 y se debe, sobre todo, a que nuestros principales clientes, trabajadores de la construcción, de las fábricas…, son los que más están acusando la crisis. Además, muchos bares están cerrando y nos tenemos que traer las máquinas al taller. Si la hostelería baja, nosotros también. Dependemos, en gran medida, de este sector», comenta Julián Mateos, gerente de la empresa Rehosa, dedicada a la explotación de máquinas recreativas y situada en el polígono Riu Clar de Tarragona.
El horizonte tampoco está despejado. «Las previsiones para este año son negativas. Al cierre de locales de hostelería y la oleada de robos que estamos sufriendo hay que sumarle que los índices de ocupación hotelera en la provincia de Tarragona –aunque es pronto para confirmarlo– no son los mejores para que este verano se pueda apreciar una mínima recuperación. A corto plazo no se ven síntomas de mejora», asegura Armando Marina, delegado en Tarragona de la compañía Cirsa, especializada en el ámbito del juego, ocio y entretenimiento.
Ante este panorama, el sector de las máquinas recreativas reclama medidas «urgentes para evitar que la crisis se agrave». Famar señala que, en los ejercicios 2010 y 2011, es necesaria una reducción de la actual Tasa de Juego, que se aplica en las casi 250.000 máquinas de tipo B que hay instaladas en los locales de hostelería y en los salones de juego de toda España. «La presión fiscal vigente es claramente insostenible y muchas empresas operadoras se ven obligadas a dar de baja un número importante de máquinas ante la imposibilidad de pagar la tasa de juego correspondiente», dicen desde la federación.
Albert Sola, presidente de la Asociación Independiente de Empresas Operadoras de Máquinas Recreativas (Europer) y directivo de Famar, indica que «hay que tener en cuenta que lo que está en juego no es sólo la viabilidad del sector recreativo, sino también de la hostelería, ya que estos dos sectores están unidos por un cordón umbilical. Las máquinas de tipoB tienen una gran importancia para la hostelería».
‘Concienciar a los jugadores’
La competencia sobre el juego corresponde a las comunidades autónomas. «La Generalitat está estudiando medidas para paliar la bajada de la recaudación, como que se nos permita dar máquinas de baja temporal o que el campo de instalación de recreativas se amplíe a pubs, salas de fiesta, locales de alterne… Esto ayudaría a compensar el cierre de bares que estamos sufriendo», afirma Marina, de Cirsa.
Mateos, de Rehosa, reclama, por su parte, una bajada de los impuestos y apunta que «las únicas medidas que se están tomando son para concienciar a los jugadores empedernidos de que deben jugar menos. Las maquinas llevarán un dispositivo que las parará cada cierto tiempo –todavía está en fase de estudio–. Es lo que la Administración llama juego responsable».




