Ley, juego e Internet: el trinomio maldito
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7 abril, 2010Los actuales establecimientos de lotería tienen dos años para acogerse a la nueva regulación La Administración niega que se vaya a producir una privatización de los juegos del Estado
El Ministerio de Economía ha modificado las reglas del juego en las relaciones con su red de distribución y prepara otros cambios. Las asociaciones del sector critican estas medidas, que en su opinión, no beneficiarán a las ventas futuras.
Los juegos del Estado atraviesan momentos de cambios con ciertas dosis de tensión entre los puntos de venta y LAE (Loterías y Apuestas del Estado), integrado en el Ministerio de Economía.
Las actuales administraciones que venden estos productos cuentan con un plazo de dos años, desde el 1 de enero pasado, para decidir si mantienen su actual relación con LAE o se acojen a las nuevas reglas del juego.
En los Presupuestos Generales de 2010 se estableció que, a partir de ahora, los futuros puntos de venta no serán una concesión administrativa como lo son en este momento, sino que se regirán por el régimen mercantil con un contrato privado con LAE, que todavía no está diseñado. Los actuales loteros que lo quieran pueden acogerse a esta nueva relación.
Las administraciones de lotería, a través de Anapal, su agrupación de asociaciones, afirman que el cambio supone una pérdida de sus derechos y no aporta beneficios a los juegos del Estado por lo que ha amagado con la posibilidad de convocar una huelga.
Flexible
El director comercial de LAE, Juan Antonio Gallardo, asegura que el nuevo sistema tiene carácter indefinido para el titular y para las personas que le sucedan, igual que el anterior de concesión administrativa. Pero el que entró en vigor el 1 de enero pasado, es más flexible, añade, ya que el titular puede ser una persona o una sociedad y se puede transmitir o ceder el negocio no sólo a familiares de cualquier grado, sino también a un tercero con la autorización del ministerio.
Con el sistema anterior sólo es posible ceder la concesión administrativa a un familiar de primer grado, lo que ha obligado el cierre de varios puntos de venta en toda España al hacerse imposible este traspaso o ha creado disputas familiares por la sucesión del negocio. «El punto de venta tiene un valor económico importante que antes no existía, al disponer en el nuevo régimen de un fondo de comercio», afirma Gallardo.
Desde Anapal, Pedro Lamata, afirma que la renuncia a la concesión administrativa se plantea «dentro de una gran ambigüedad legislativa que da lugar a cualquier interpretación». Además, al otorgar a las empresas la capacidad para ser titulares de puntos de venta, «se crea la incertidumbre sobre qué tipo de empresas serán: si sociedades limitadas, anónimas o incluso grandes almacenes, lo que sería preocupante». Este punto es el que lleva a los representantes de los loteros a afirmar que el juego público se quiere privatizar, al menos en su comercialización.
Gallardo niega que se vaya a producir la privatización de de la lotería del Estado y afirma que lo único privado que hay es la red, «que lo es de toda la vida».
Para el representante de Anapal el cambio no era necesario sino todo lo contrario. «Somos una red pública, con un vínculo directo con la Administración, que recauda un impuesto voluntario y no nos merecemos que nos declaren una figura a extingir».
Europa
La reforma sigue los pasos de otros países como Gran Bretaña, Francia o Portugal, «cuyos sistemas de loterías son cuatro veces menos eficientes que el español», dice Lamata. En Anapal afirman que la reforma se ha hecho por la puerta falsa al incluirse en la Ley de Presupuestos sin que previamente se hubiera abierto un debate, con información, datos y planteamientos posibles. El PP ha recurrido esta norma. «Lo lógico hubiera sido plantear una ley del juego público para diseñar un modelo de futuro, pero se ha descartado esta posibilidad y se ha regulado con el BOE en la mano», apuntan en Anapal.
La reforma, mantienen en la asociación de loteros, no responde a ningún imperativo de la Comisión Europea, ya que Bruselas ha determinado que los juegos de azar no son materia armonizable y cada país tiene su tradición.
En Anapal afirman que tampoco es válido el argumento de que LAE no puede otorgar concesiones administrativas por ser un ente público de carácter empresarial, ya que «las concesiones nos las da el ministro de Economía de cada momento».
La red de distribución de loterías del Estado está integrada por 10.518 puntos de venta, de los que 4.000 son administraciones de lotería que se integran en lo que se denomina red básica y el resto 6.518 son establecimientos mixtos que forman la red complementaria y que tienen como actividad comercial propia otra diferente de regalos, papelería, hostelería, etcétera.
A día de hoy, las administraciones de lotería venden todos los juegos del Estado, mientras que la red mixta no puede distribuir la Lotería Nacional. Pero en las próximas semanas esto va a cambiar ya que LAE da estos días los últimos toques para que estos puntos de venta puedan ofrecer tiques de Lotería Nacional que tienen los mismos derechos que los décimos.
Tanto la Administración como los loteros coinciden en el gran valor que tiene el décimo de la lotería nacional que es la «columna vertebral y fetiche nacional e internacional» del sistema, afirma Gallardo. «Está fuera de lugar incluso el pensamiento de que desde LAE se pueda realizar alguna actividad, que implique un daño de su imagen o su sustitución. Nadie tira piedras contra su tejado». El
director comercial de LAE explica que la iniciativa que se va a materializar en las próximas semanas consiste en vender en los establecimientos mixtos tiques de Lotería Nacional para «acercar al mayor número posible de clientes los números que actualmente no se logran vender en las administraciones, ya que hasta ahora a estas últimas se les hace llegar todo aquello que nos demandan, que no es todo el volumen de la emisión y lo que se pretende es que el resto de los números pueda estar a
disposición del público».
En Anapal no comparten este análisis. En su opinión, los juegos que se distribuyen hasta ahora por terminal están diseñados para dar elevados premios con botes, mientras que en la lotería nacional están muy repartidos. «Al distribuir todo por terminal el cliente puede comparar y decidir que la lotería nacional no es rentable», aseguran.
Al margen de esta iniciativa, en LAE afirman que «nunca se ha pensado en la posibilidad de instalar máquinas expendedoras de resguardos de loterías del Estado entre otras cuestiones porque entendemos que la red de loterías del Estado es profesional y suficiente».
Lamata afirma que la venta de tiques de Lotería Nacional a través de los establecimientos mixtos no va a aumentar las ventas de LAE. «Hemos llegado a un nivel de saturación en la comercialización de juegos. Si se analizan las ventas en moneda constante, se ve que han caído en los últimos años. Además, añaden en Anapal, las administraciones de lotería son nueve veces más eficientes que los puntos mixtos, que centran sus esfuerzos en su actividad principal que no es el juego.
El 83% de la facturación total de este negocio la consiguen las 4.000 establecimiento exclusivos, mientras que los 6.500 mixtos sólo captan el 17%, señalan en Anapal. La Administración prepara la apertura de unos quinientos puntos de venta en toda España para cubrir las vancantes que se han producido desde 2004 y para cubrir las zonas de nueva creación que no cuentan con puntos de venta.




