¿Licencias de juego o salvoconductos?
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14 diciembre, 2011Antena 3 y Unidad Editorial han sido las primeras compañías en adaptarse a la nueva Ley del Juego, la cual implica que para hacer los conocidos call tv o concursos de telellamada se ha de tener una sociedad registrada para tal fin.
Y es que la nueva normativa obliga a todas las empresas que lleven a cabo actividades en las que la participación no sea gratuita, haya un premio de por medio y el resultado del mismo sea aleatorio, a tener que estar registradas. Una nueva legislación que, por otro lado, ayudará a las televisiones a captar más inversión puesto que hasta ahora solo Loterías y Apuestas del Estado y la Once podían anunciarse en la pequeña pantalla.
Pero esta no es la única ventaja para las operadoras puesto que al estar esta actividad más regulada, impidiéndose así el fraude y promoviéndose del mismo modo la transparencia tributaria, las cadenas pueden diversificar la tipología de concursos para hacerlos más atractivos de cara a la audiencia.
«Estos concursos de televisión antes estaban en el limbo y ahora lo que se quiere aportar es un mayor control sobre ellos para poder tener una mayor visibilidad sobre sus ingresos y que tributen en función de sus ganancias», explican fuentes del sector.
La legislación llega tarde
La norma para las televisiones, que entrará en vigor a partir de mediados del mes de enero, llega más bien tarde a juicio de varios expertos consultados. «Hace unos años hubo una especie de revolución con los concursos de telellamada. Las cadenas llegaron a facturar cerca de 15 millones de euros anuales gracias a estos contenidos. Ahora, por el contrario, este formato está un poco de capa caída. Se podría decir que la facturación anual de un canal de televisión nacional por este concepto llega ahora a l millón y medio de euros», explican fuentes jurídicas.
Problemas para los pequeños
La creación de este tipo de sociedades del juego no es, sin embargo, cosa fácil para las cadenas, lo que está provocando que muchos pequeños canales no estén dispuestos a cumplir con la ley. La conformación de una sociedad de este tipo implica tener que hacer frente a una fianza de 2,5 millones de euros. Una cantidad alejada de las posibilidades de la inmensa mayoría de los pequeños canales. De hecho, no hay que olvidar que muchas operadoras autonómicas o locales, las cuales viven en su mayoría de los concursos de telellamada dada la poca inversión publicitaria que son capaces de obtener, tienen una facturación anual que difícilmente supera esta cifra.
Así, mientras las grandes empresas cumplen con esta nueva ley, las pequeñas operadoras de televisión se enfrentan a importantes multas.




