L’entorn tèrbol de Sheldon Adelson
29 julio, 2012Eurovegas, política i moral
31 julio, 2012Sheldon Adelson, el magnate de los casinos de Las Vegas, puso el ojo en Europa hace años. Empezó a negociar con Barcelona y Madrid en el 2008, se arruinó y, cual ave fénix, reconstruyó su imperio para, esta vez sí, levantar un Eurovegas en una de las dos ciudades.
Ahora tiene prisa. Sigue un calendario que, pese a que se lo ha saltado varias veces, fija para después del verano la decisión sobre cuál de ellas acogerá el macrocomplejo de hoteles, restaurantes, salas de juego, centros de convenciones y equipamientos. Eurovegas ahora está en boca de todos, parabien o para mal. Pero cuando Adelson visitó porúltima vez Catalunya, todavía no era así. Ese 21 defebrero, el multimillonario norteamericano se paseó por los terrenos del Baix Llobregat cómodamente. Era un día soleado, claro. Se veía el cercano aeroperto de El Prat, la línea de edificios de Barcelona,los campos del parque agrario estaban en pleno esplendor. Probablemente en aquella jornada tan mediterránea, tan diáfana, el controvertidoseptuagenario se enamoró de la alternativa catalana. Eso solo lo sabe él y probablemente su esposa,principal accionista de la compañía. NEGOCIACIÓN LARGA. Sin embargo, las conversaciones con la Generalitat y el Gobierno de Esperanza Aguirre en estos cinco meses han sido muy intensas, con el claro objetivo por parte de Las Vegas Sands Corporation de lograr las máximasventajas de unos y otros antes de elegir. A estas alturas la suerte ya está echada. La bolita de la ruleta ha dejado de dar vueltas y solo falta que Adelson haga público quién es el vencedor. Pero, durante este proceso de cortejo, la oposición (alimentada en gran parte por la falta de información sobre el proyecto) ha puesto sobre el tapete los inconvenientes de Eurovegas. Por eso la visita del consejo de administración de la empresa a finales de junio tano a Barcelona como a Madrid fue mucho menos plácida. De hecho, fue un viaje en el que la comitiva jugó al escondite y las delegaciones de ambos gobiernos midieron todos y cada uno de sus gestos públicos.La disputa por Eurovegas ha evidenciado una vez más la inmensa diferencia a la hora de negociarde catalanes y madrileños. Los primeros, callados,sabedores de que inicialmente no eran favoritos,y los segundos mucho más seguros de sus posibilidades y más ostentosos. No obstante,Madrid ha reculado a la hora de publicitar susgestiones. ¿Quién apuesta por qué será?




