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5 septiembre, 2013El galardón reconoce la labor social de la organización de ciegos a lo largo de 75 años. El jurado destaca la “extraordinaria” y “ejemplar” trayectoria de la entidad.
Siempre escueta a la vez que elocuente, el acta del jurado que ayer concedió el premio Príncipe de Asturias de la Concordia a la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) destaca “la extraordinaria labor que, durante más de tres cuartos de siglo, ha realzado la dignidad y calidad de vida de millones de personas”, así como el “ejemplo” que ha supuesto para “numerosas iniciativas internacionales” que han seguido su estela. Los 75 años de trabajo continuado de esta organización que nació en 1938 de la unión de otras ya existentes, cuyo objetivo primero – que ciegos y deficientes visuales pudieran vivir de su propio trabajo – sigue siendo hoy en día el norte de su hoja de ruta, y que cada año acoge a unos 4.000 nuevos afiliados, han sido reconocidos por los prestigiosos galardones, que entregará el príncipe Felipe a finales del mes de octubre, como de costumbre en el Teatro Campoamor de Oviedo.
“Es una noticia que nos satisface y enorgullece – declaró el presidente de la organización, Miguel Carballeda, tras conocer la noticia-. Es un reconocimiento destacado, a nivel nacional e internacional, de la labor que durante todo este tiempo han hecho, hacen y harán las mujeres y los hombres que, ahora y siempre, han estado relacionados con la ONCE en cualquiera de sus ámbitos”. La ONCE releva en el crono de la Concordia al Banco de Alimentos (2012), los Héroes de Fukushima (2011) y la oenegé Manos Unidas (201 0), en una edición a la que se presentaron 37 candidaturas y en la que se impuso, en las últimas votaciones, al Centro Kennedy para la Justicia y los Derechos Sociales y a la Unión Africana.
Fue de la asociación sevillana La Hispalense, una de las que se unieron en 1938 para formar la ONCE, de la que heredó la organización el cupón que es hoy uno de sus signos de identidad; desde su fundación fue concebido como un juego que el Estado le concedía en exclusiva y que la ONCE empleaba tanto para generar ingresos propios como para emplear a sus afiliados. El primer sorteo tuvo lugar en Madrid el 8 de mayo de 1939, y durante más de 40 años mantuvo una estructura provincial hasta que en 1984 se unificó para toda España bajo el lema ‘La ilusión de todos los días’. Las omnipresentes casetas, siempre a cargo de alguien con una minusvalía ocular más o menos acentuada, no son solo parte del paisaje urbano español sino probablemente el símbolo de la organizaci6n que más rápido identifica el ciudadano de a pie .
Esa presencia es tal vez una de las razones que hacen difícil imaginar un premiado que concite mas alborozo y consenso: desde Unicef hasta la patronal española, desde el colegio de enfermeros español hasta el Comité Paralímpico, desde la ministra de Sanidad hasta UGT, desde la Plataforma del Tercer Sector hasta Down España, la cascada de comunicados y declaraciones de felicitación parecían inacabables. No es menos significativo que la concesión del galardón haya sido uno de los temas del día en Twitter. Decir que el premio era merecido casi sobraba.




