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22 enero, 2014En una entrevista exclusiva para El Diario del Juego, Albert Solá, una de las figuras más destacadas del sector del juego en España, como presidente de Europer (Asociación de Empresas Operadoras de Máquinas Recreativas) y director gerente de Solwin, masterfranquicia de Bwin, explicó cómo es para una empresa dedicada a la recreación trabajar en un escenario económico marcado por una crisis que tiene ya tres años y que se llevó consigo alrededor del 30 por ciento de la recaudación.
Solá explicó que el volumen de máquinas tipo B (las tragamonedas) cayó un 20 por ciento en los últimos dos años, mermando el parque a unas 250 mil máquinas activas en todo el país por culpa de los altos impuestos. “Aquí en España el impuesto no es porcentual sino fijo por máquina, que, depende de la comunidad autónoma, va variando de entre los 2500 euros anuales la más baja y 3800 euros la más cara, con lo cual te obliga a unos mínimos de facturación porque si no la máquina no justifica los impuestos que paga”, explica.
Para el gerente de Solwin, la economía, aunque sigue resentida y afectando todos los sectores, está empezando a dar leves señales de recuperación, sobre todo en las máquinas instaladas en bares y hostels. Por su parte, el tema en las apuestas, aún joven es España, depende de cada comunidad autónoma para su reglamentación. “Aquí hay 17 comunidades y en cada una hay un reglamento diferente para la instalación de casas de apuestas y de máquinas en bares. En cada comunidad la cosa es diferente y en alguna comunidad ya salió el reglamento pero en otras no ha salido. Ahora tenemos apuestas en seis comunidades, pero parece ser que lo van a ir aprobando poco a poco. Cataluña, que es donde somos nosotros, el reglamento de apuestas va a salir, yo calculo, en el mes de febrero o marzo, más o menos”, explicó y añadió que en Cataluña las apuestas sólo podrán ir en salones, bingos y casinos, pero no en hostelería.
“El de las apuestas es un tema que está empezando a funcionar, el jugador está empezando a conocerlo y yo calculo que esto va a ser un sector emergente que va a ir creciendo en los próximos 4 ó 5 años, y seguirá teniendo un crecimiento paulatino, pues el de las apuestas es un tema mucho más complejo que el de las máquinas B y el jugador tiene que conocer este sector” explica Albert, quien además aseguró que el público español se está integrando poco a poco al sector de las apuestas y asociándolas con el deporte, algo que conoce muy bien. “No creo que sea una reconvención del sector que pase de las máquinas de juego a máquinas de apuestas, yo creo que es un nuevo sustento que ha nacido y vamos a estar ahí lo mejor posible”.
Solá explicó que en España la instalación de máquinas es limitada así como el monto de las apuestas, por lo que no cree que genere problemas importantes en el juego compulsivo, sobre todo porque a las máquinas van los apostadores ocasionales. “El jugador profesional va al on-line, no va a la apuesta terrestre porque la apuesta terrestre es una máquina que es mucho más complicada, no se puede jugar más de 20 euros, tampoco permite un jugador muy profesional. El profesional se va al on-line y en el on-line ahí sí que no tenemos nada que ver. Pero no somos conscientes que haya un problema grave en torno a la ludopatía”, aseguró.
Uno de los temas que afecta a la industria de las máquinas de juego son los cambios normativos que ocurren año a año en cada una de las 17 comunidades autónomas de España. El gerente de Solwin cree que entre el año que empieza y el 2016 el tema de las apuestas deportivas terrestres va a empezar a regularse en toda España. Pero para él el problema está centrado en las máquinas tipo B debido al alto canon que pagan a diferencia de los otros sectores de los juegos de azar. “Nosotros lo que estamos solicitando continuamente es que no esté tan controlada la fabricación, es decir que sea una máquina más imprevisible, que pueda ser una máquina que el jugador disfrute más. La máquina es demasiado previsible, por lo que estamos pidiendo un cambio para que los de las máquinas seamos competitivos con los otros sectores. Como al igual que en tema de impuestos, porque en las apuestas terrestres se está cobrando un 10 por ciento sobre lo que es el margen y en las máquinas B el monto es fijo. Yo creo que la tendencia es que poco a poco se vaya unificando el sector”, dijo.
La crisis española, si bien repercute en todo el sistema económico está golpeando especialmente el sector de recreación. “El problema que hay en España es que la gente no tiene dinero. Si la gente no tiene dinero lo primero que suprime es el ocio y nosotros somos parte del ocio. En los últimos tres o cuatro años las máquinas de calle han bajado casi un 30 por ciento la facturación. Si la gente no tiene dinero, no tiene alegría, no tiene ganas de gastar, pues si estás en un sector de servicios, que al fin y al cabo es lo que somos, invierten menos en tu servicio porque lo que se hace es prescindir de gastos, si son más o menos superficiales con respecto a pagar la vivienda o la electricidad. Aquí se está viviendo una crisis muy fuerte, en toda Europa en general pero en España en concreto, tenemos un 26 por ciento de cuota de paro. Estas tasas de paro repercuten en todos los sectores”.
Para combatir la crisis, y debido a la imposibilidad por ley de realizar campañas publicitarias, las empresas de juego españolas tuvieron que recurrir a la reducción de personal, de costos y al eterno pedido a las autoridades de reducción de tasas. Solá asegura que las empresas españolas, después de nueve años de bonanza, no están acostumbradas a trabajar dentro de una crisis tan profunda, pero el golpe los está ayudando a prepararse para nuevos cambios. “Esta crisis lo que ha hecho es que las empresa que han sobrevivido se han hecho más fuertes de lo que eran antes, porque ha sido muy duro sobrevivir. Cuando vuelva a haber época de bonanza todo será más controlado porque la gente tiene más miedo. Como no hemos ganado dinero en los últimos tres años, pues reinvertiremos parte del dinero que habíamos ganado en su momento para poder adecuar la estructura a la actualidad y esperemos que esto empiece a funcionar y sepamos hacerlo poco a poco, no como se hacía antes que era con crecimientos brutales”.
En el plano político, y en el marco de un Cataluña dividida entre separatistas e integristas, el empresario reflexiona sobre el papel de los líderes políticos. “Los políticos tendrían que centrarse en salir de la crisis que tenemos, pero yo soy consciente de que hay gente de un lado y del otro. Lo que pienso es que cuando un país está en crisis debemos cerrar filas, unirnos todos e intentar salir de ella. Una vez salidos se puede hablar de muchas cosas, pero el tiempo hay que dedicarlo al tema económico. Al fin y al cabo la gente lo que quiere es comer, lo que quiere es poder salir, lo que quiere es tener un coche, tener calefacción en casa. Pues bueno, yo creo que habría que centrarse en esos temas. Ahora se ha producido una situación complicada por ambos lados, pero yo siempre tengo la esperanza de que los políticos sean lo suficientemente inteligentes para ponerse de acuerdo y para solucionarlo sin conflictos”.




