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Tras el referéndum británico, la salida de Reino Unido se ha convertido en la amenaza de quienes quieren mantener bajas tributaciones que les hagan competitivos ante sus rivales, como es el caso de Escocia e Irlanda del Norte, o directamente mantengan la situación de paraísos fiscales, como es el caso de Gibraltar.
En una nota dirigida a sus clientes por la firma de abogados Linklaters, explica que ni el referéndum ni la notificación del artículo 50 del Tratado Fundacional de la Unión Europea (TFUE) tienen efecto fiscal. Sin embargo, una vez fuera de la UE habrá un gran número de efectos inmediatos. Muchos de estos casos dependerán de los términos precisos que se negocie con Bruselas, por lo que son difíciles de predecir.
Servidores de empresas Gibraltar es un enclave atractivo para los operadores de juego online por su generoso marco fiscal, que ahora está en peligro, si deja de contar con los beneficios que le otorga operar dentro de la UE. Más de 34 empresas de juego online operan en este pequeño territorio, con unos beneficios brutos en 2014 de cerca de 30.000 millones de euros.
Carlos Lalanda, socio de Loyra Abogados, recuerda que la legislación española permite que los servidores de las empresas de juego online pueden estar en el Espacio Económico Europeo (EEE), por lo que podrán seguir domiciliados en Gibraltar, al menos hasta concluir las negociaciones con la UE tras la salida. Reino Unido tiene dos años para lograr un acuerdo y, mientras, su estatus seguirá como hasta ahora. Para Lalanda, el problema surge con la desaparición del tratamiento actual de paraíso fiscal que tiene el Peñón, ya que al salir Reino Unido de la UE, Gibraltar pierde sus ventajas fiscales ante los Estados comunitarios y las empresas tendrán que decidir si les compensa seguir allí, tributando en los países donde obtengan beneficios, tal y como están haciendo con los países latinoamericanos.
La Roca tiene estatus de territorio Británico de Ultramar, habiéndose unido a Reino Unido en 1973. Forma parte de la UE con un esta- tus singular: está fuera de la unión aduanera comunitaria, no destina ingresos de aduanas a la UE y está excluido de la Política Agraria Común y de la armonización del IVA.
Las empresas domiciliadas en el Peñón sirven para optimizar los impuestos en sectores como rentas e inversiones inmobiliarias, inversiones en bolsa o comercio internacional, pero sobre todo están supervisadas por el Banco de Inglaterra. Hoy operan unos 20 bancos internacionales que ofrecen una amplia gama de servicios bancarios offshore para no residentes e inversores, que podrían verse condicionados.
La pacificación en entredicho El Gobierno de Londres en un principio se verá obligado a subir impuestos y recortar gastos. Así lo ha reconocido el ministro de Economía, George Osborne.
Esta situación pondría en peligro el plan de pacificación de Irlanda del Norte ya en marcha y que incluye la restitución de su autonomía, suspendida en 1972 en el momento más álgido de enfrentamientos, y que permitirá, a partir de 2018, que su Asamblea regional pueda decidir el tipo del Impuesto sobre Sociedades que aplicará.
Antes del Brexit se preveía situar el tipo en el 12,5 por ciento, el mismo tipo que rige en la República de Irlanda. La idea era eliminar la competencia fiscal. Ahora, existen muchas dudas de que esta media se pueda llevar a cabo en plazo.
Prestaciones sociales Los trabajadores europeos, muchos de ellos españoles, y los del Reino Unido en los Veintisiete, ya han mostrado su preocupación por el sobrecoste en prestaciones sociales que la salida puede suponer para España, puesto que este Estado forma parte del sistema de la UE, lo que significa que los trabajadores británicos que trabajan en otro Estado miembro sólo son responsables de pagar las contribuciones a la Seguridad Social de dicho país.
Tras el Brexit, a menos que Londres esté de acuerdo en ser parte del sistema de la UE, los trabajadores pueden ver duplicadas sus contribuciones sociales en su país y el Estado de la UE en el que están trabajando o a a viceversa.
Un paraíso de baja tributación La UE podría mantener posiciones muy duras en la negociacióncon Reino Unido para evitar el efecto contagio, pero ni las instituciones comunitarias ni los Veintisiete olvidan la posibilidad de que todos estos condicionantes puedan, a la larga, llevarle a convertirse en un auténtico paraíso fiscal dedicado a sociedades offshore y baja fiscalidad.




