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7 septiembre, 2016El anciano con una chaqueta de punto marrón sentado en el exterior de un bar del elegante vecindario Jardins en São Paulo no parece un mafioso. Sin embargo, es uno de los muchos operadores de Jogo do Bicho (juego de animales), una red de juego ilegal gestionada por capos de la mafia y autoridades públicas corruptas que mueve 12.000 millones de reales (unos 3.300 millones de euros) al año.
“Mi trabajo se parece un poco al de un terapeuta”, afirma, mientras explica cómo jugar a la lotería ilegal que nació como una rifa del zoo de Río de Janeiro en 1888. Los clientes a menudo le cuentan sus sueños, que interpreta con la ayuda de un diccionario especializado que también indica cuál de los 25 animales de la lotería deberían escoger.
¿Has soñado que perdías tu vuelo? Eso implica que tienes remordimientos y que deberías apostar por el águila. “Las serpientes son muy comunes: indican traición”, explica.
La popularidad de Jogo do Bicho entre todo tipo de perfiles demuestra, según los expertos en el juego, el éxito que podría tener la industria de las apuestas del país si fuese legal.
Prohibido durante 70 años, se espera que el Gobierno de Brasil legalice el juego este año para aumentar los ingresos fiscales y tapar así el déficit fiscal del país, lo que ha despertado un enorme interés entre los operadores de casinos y los grupos de apuestas mundiales.
“Sería uno de los mayores acontecimientos en la historia del juego si Brasil abriese las puertas al sector de las apuestas”, señala el corredor de apuestas británico William Hill en un comunicado. William Hill, rival de Ladbrokes, el grupo estadoundiense de casinos MGM Resorts International, y las suecas Betsson y NetEnt han expresado su interés en entrar en Brasil una vez que se regule el sector.
“El mercado brasileño posee un enorme potencial gracias a una población que mantiene un largo romance con el fútbol, el producto de mayor crecimiento de Ladbrokes”, asegura el corredor, mientras que MGM destaca su interés en los “complejos integrados de gran escala”.
Luiz Maia, un abogado de São Paulo especializado en el juego, asegura que ya hay clientes extranjeros que están discutiendo asociaciones locales, y que han firmado con tratos inmobiliarios provisionales anticipándose a la aprobación de la legislación.
Partiendo de los cálculos que dicen que el mercado del juego representa alrededor de un 1% del PIB de un país, elmercado de Brasil podría valer 55.000 millones de reales en apuestas realizadas, según el Instituto del Juego Legal (IJL) de Brasil.
“El juego siempre ha sido una especie de tabú aquí, pero en el resto del mundo es una industria de entretenimiento”, explica Magno José Santos de Sousa, presidente del IJL, que añade que Brasil está perdiendo 6.000 millones de reales anuales en impuestos sobre un mercado ilegal que asciende a 20.000 millones de reales.
El juego fue prohibido en 1941 dentro de la Ley de Contravenciones Penales aprobada durante la fase de industrialización de Brasil para aumentar la productividad. En 1946, el entonces presidente Eurico Dutra emitió un decreto para cerrar todos los casinos existentes, supuestamente por deseo de su esposa. Sólo siguen siendo legales las loterías estatales, así como el póquer y las apuestas en las carreras de caballos, ya que se consideran actividades que requieren conocimientos.
En los años 90 volvió a introducirse el bingo bajo la “Ley Pelé” para financiar actividades deportivas, pero fue aprovechado para el blanqueo de capitales, lo que llevó a que el Tribunal Supremo lo prohibiese en 2007.




