«Jugarse» el dinero ayuda a perder kilos
12 diciembre, 2008Alicante, Las inspecciones sobre el juego en la provincia casi triplican las de Valencia
14 diciembre, 2008Gastamos un 20% menos en máquinas tragaperras. Los ingresos del bingo y los casinos también caen
Alfonso García abre la barriga recolectora de la máquina. Lo acompaño como una suerte de asistente improvisado mientras recauda el dinero que los jugadores han introducido en sus fauces. En sus entrañas de metal se ve su capacidad devoradora y que no está satisfecha del todo. En su interior, se ven bandejas de monedas que no llegan a la mitad. Este año, la devoradora de calderilla tiene más hambre. Vídeo Cel -una respetada empresa del sector que Alfonso tiene con sus socios Bernardo Cid y José Luis Cañizares- administra 100 máquinas. Ellas nos sirven como análisis demoscópico de la situación del juego [las cifras oficiales se harán públicas recién el próximo año]. «El descenso de ingresos es del 30% desde junio. A veces no se cubren ni las tasas», afirma Bernardo. Un sector económico considerado invulnerable ya no lo es.
Los clientes del bar nos miran con ojos saltones. Son cientos de monedas de euros. Tienen el imán de ser pesadas, tangibles, contantes y sonantes. Los iconitos sin luz del artilugio le quitan atractivo. Posee nombre propio: Pancho Villa. Un comensal de un garito de Coslada, Madrid, aguarda para alimentarla con el cambio de un café.
VICTIMAS COLATERALES
En España hay 250.000 tragaperras. El año pasado se introdujeron 11.000 millones de euros en sus monederos [279 euros por persona, según el Ministerio del Interior]. Los primeros cálculos estiman que los ingresos globales disminuirán en, al menos, 2.000 millones en 2008. Las víctimas colaterales son los bares [se llevan la mitad de los beneficios]. «Muchos locales sobreviven sólo por las máquinas. Con eso pagan el alquiler, los sueldos de los empleados…», argumenta Alfonso.
Tras recaudar fondos de un local del barrio de Salamanca nos cruzamos con un colega. Leonardo Blazquez es competidor y amigo.El ha perdido un 20% de ingresos. Enumera una lista de tascas que han cerrado en la zona. «Aguantar, eso queda», sentencia.La tendencia la confirma la Asociación Nacional de Empresarios de Salones Recreativos quienes reconocen pérdidas en torno a ese mismo porcentaje.
El recaudador guarda su botín en bolsas de plástico transparentes.Rotula los montos de cada una con servilletas escritas en azul [28 euros en monedas de 10 céntimos, 83 en monedas de euro…].Lleva un contador portátil que pesa unos 20 kilos.
Su rutina dura unas ocho horas diarias, más tres de trabajo en la oficina. Hace unos 350 km diarios de carretera. Durante la ruta se ve un bingo con la letra final medio rota.
Los números rojos persiguen al negocio de los cartones. Sus ingresos se han reducido un 10%. Sólo en Cataluña, da empleo a 2.000 personas y la patronal del sector cree que, en 2009, si la situación no mejora, deberán despedir al 25% de los empleados de la zona.
«Y, ¿por qué el juego iba a ser un medio de ganar dinero peor, digamos, que el comercio?», escribió Dostoievski al referirse a la primera visita de su personaje Alexéi Ivánovich a un casino [El jugador]. En España nadie tiene un conflicto moral ante el monstruo máximo del juego. Si bien no han proliferado emporios -como Macao o Las Vegas- este es un país de jugadores con una industria que mueve miles de millones de euros. Por eso, los megaproyectos proliferaron en la bonanza.
La crisis ya derrumbó a uno de los más emblemáticos: el Reino de Don Quijote, Ciudad Real, inspirado en el Caesars Palace de Las Vegas [cinco hoteles, centro comercial, balneario, tres campos de golf y 9.000 viviendas]. Harrah’s, el mayor gestor de casinos del orbe, detiene las obras por falta de financiación [inversión necesaria 700 millones de euros]. Adiós a 11.000 empleos. Los últimos informes de la Asociación Española de Casinos de Juego confirman que son malos tiempos para el black jack [reducción de los ingresos en las mesas de juego: 10,85%].
Existen ganadores siempre. Paradójicamente, los alaveses de Naipes Fournier obtienen el doble de beneficios vendiendo barajas a 1.000 casinos de 60 países [cuota de mercado del 95% en Europa; ergo, los monopolios siempre dan beneficios].
El pequeño turismo va a 90 km/hora. Llegamos a un bar de Vallecas.La máquina falla. Puede ser una simple avería o un sabotaje. «Nos meten cables, nos taladran, todo vale», dice José Luis, su socio y especialista en el servicio técnico de las tragaperras.Se enfrenta día a día a nuevos cacos. «La situación es complicada y en lugar de agudizar el ingenio para lo bueno, lo hacen para lo malo», sintetiza. Los robos son la otra preocupación del mundo de las apuestas. Se sustrae una máquina al día en comunidades autónomas como Castilla y León. En Sevilla, tres encapuchados robaron en un bar del barrio de la Macarena una máquina con la recaudación de dos semanas: 12.000 euros. La dueña del bar Bounia Belmani declaró: «Desde que se detectó la crisis los robos son a diario y están cargados de violencia».
QUIERO SER MILLONARIO
«La gente quiere ganar mucho dinero y muy rápido y con nosotros no lo consiguen», reflexiona Alfonso.No va por mal camino. Las apuestas que nos pueden salvar de la pobreza no van mal. En el tercer trimestre del año todos los juegos de Loterías y Apuestas del Estado aumentan su recaudación.El Gordo de la Primitiva, casi un 9%. La de Navidad mantiene el tipo. Los Euromillones suben un 15,35%. En el caso de este último porque si se acierta -inequívocamente- nos hace multimillonarios.¿En busca del tiempo perdido?
Alfonso rellena los hoppers [son los compartimentos que dan los premios] con 400 euros. Los cierra, ocultando la sencillez tecnológica de Pancho Villa. Un comensal se sienta. Alimenta al fauno de la calderilla y la machine le regala bonus que tintinean en su retina.




