
Codere actualiza su infraestructura de la mano de Telefónica y HPE
19 febrero, 2019
Argentina ultima el golpe definitivo a los casinos de Manuel Lao
21 febrero, 2019Veintitrés trabajadores, que ganaron un bote de 437 millones de dólares, consiguen su objetivo: ser ricos y anónimos
Es la foto que todo el mundo busca cuando llega la lluvia de millones: el agraciado con un cheque descomunal, la ducha de champán barato que empapa las fotocopias del décimo premiado, la sonrisa desencajada, el «tapar agujeros»… Los primeros que quieren que no se pierda ese momento son quienes organizan las loterías: es el anzuelo que engancha la ilusión de los próximos compradores. Hay que poner cara a los ganadores, para que el comprador de la siguiente lotería vea su futuro representado en ellos. Y si se le pone nombre, mucho mejor.
Esto es precisamente lo que han intentado evitar a toda costa un grupo de trabajadores de Nueva York, que iniciaron este año de la mejor manera posible: el 1 de enero les tocó un bote de 437 millones de dólares, el más grande de la historia del estado.
Lo poco que se sabe de ellos es que son 23 personas que compartieron el boleto ganador. Trabajan en un comercio en la zona de los «condados de Nassau y el Oeste de Suffolk», un área de suburbios de clase media de Long Island, de esa que muchas veces se pega tres o cuatro horas cada día en coche o tren para trabajar en Manhattan. «Gente de la clase trabajadora», ha dicho su abogado, Eric Jaffe. Los ganadores han contratado a Jaffe precisamente para tratar de mantener su anonimato. Saben que ese es el primer paso para evitar la maldición de los ganadores de lotería: viven acosados por exigencias de amigos y familiares, condenados a esquivar asesores financieros que quieren un bocado del premio o timadores con todas las letras. No es raro que acaben arruinados y que sus vidas se rompan por la incapacidad de gestionar una fortuna para la que no están preparados.
Los 23 de Long Island han tenido enfrente a la ley y al gobernador de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo. La mayoría de los estados de EE.UU. exigen que los ganadores de loterías -muchas gestionadas por las autoridades estatales- tengan que presentar su identidad para cobrar el premio. Solo seis estados -Carolina del Sur, Dakota del Norte, Delaware, Kansas, Maryland y Ohio- permiten privacidad a los ganadores.
El pasado diciembre, los legisladores de la asamblea estatal de Nueva York aprobaron una ley que permitía a los ganadores de la lotería del estado a permanecer en el anonimato si así lo deseaban. Explicaban que la identificación hace «vulnerable» al ganador frente a «actividades criminales» como «robos, secuestros, acoso o demandas fraudulentas».
Cuomo, sin embargo, usó su potestad ejecutiva para vetar la ley. Lo justificó en una razón que privilegia atraer a más jugadores de lotería frente a la seguridad de los ganadores: la identificación «tranquiliza al público sobre la existencia de un verdadero ganador, para que no crea que el estado simplemente está llenando sus arcas».
Eso sí, el propio Cuomo recordó que hay una forma de mantener la privacidad: crear una sociedad mercantil que cobre el premio. Eso es lo que han hecho los 23 de Long Island: proteger su identidad con una empresa, bautizada con un nombre que también es un deseo: New Life 2019, o Nueva Vida 2019.




