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Faltan algunos días para que los negocios de hostelería se sienten y hagan balance definitivo del verano, pero el día a día ya les ha permitido intuir que la temporada estival de 2025 no ha ido como esperaban. Son varios los motivos, pero sobre todos destacan el aumento de los precios y la caída del poder adquisitivo de la población española: la coyuntura ha provocado que el gasto medio por persona en viajes de ocio y vacaciones haya aumentando hasta un 9,3% este año, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Tal y como han declarado varios hosteleros de la Comunidad Valenciana, Baleares y Andalucía a 20minutos en un reciente reportaje, el ticket medio ha bajado a pesar de que el número de turistas no se ha resentido. La razón es simple: la subida de precios del transporte y el alojamiento deja poco margen al visitante para gastar en hostelería. En una conversación con este periódico, el presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, analiza la temporada y la situación del sector.
A falta de los datos definitivos, la sensación entre los negocios de la hostelería parece compartida: el verano ha sido más flojo de lo esperado.
Ha sido un buen verano, pero es cierto que no se cumplen las expectativas que teníamos marcadas. Las expectativas que teníamos marcadas vienen por el histórico que hemos registrado los últimos años, y los seis primeros meses de 2025 el número de turistas estaba aumentando. Por lo tanto, entendíamos que podía ser un verano muy potente.
¿Qué ha ocurrido?
Hay un cambio de tendencia, un estancamiento del consumo. Es algo que hay que analizar en los próximos meses. No podemos decir que haya sido un verano malo porque no, porque han venido turistas, tenemos récord de turistas y estamos vendiendo bien. Pero es cierto que la facturación, el ticket medio, está bajando. La primera reflexión que hacemos es que hay una desestacionalización del turismo nacional. Es cierto que los seis primeros meses hemos tenido más turistas tanto internacionales como nacionales. Eso también hace que el flujo del verano pueda ir bajando. Por otro lado, las viviendas de uso turístico es otro modelo que está haciendo reflexionar al sector de la restauración porque el turista dispone de más capacidad para hacer comidas o cenas en el propio alojamiento. Por último, a todos los españoles nos está afectando la economía. Las cosas están más caras. El alojamiento ha subido mucho, y eso merma la capacidad de gasto del turista, especialmente del español.
¿La hostelería, en zonas especialmente visitadas, ha cruzado ciertos límites en cuanto a la fijación de precios que quizá no debería haber sobrepasado? Es decir, ante el encarecimiento de la vida en general, ¿ha podido cansarse el turista de que le cobren 5 euros por una cerveza o casi 4 euros por un café en lugares como Baleares, puntos de Andalucía, Canarias…?
Bueno, por ejemplo, Baleares es un caso que tenemos que analizar. El aumento de precios en el mundo del alojamiento ha subido mucho, pero en la restauración también. Es cierto que en algunos destinos los precios han subido considerablemente y el cliente ha optado por otros destinos o ha viajado a esos lugares pero ha bajado el nivel. Si antes salía a cenar siete días, pues a lo mejor ahora ha salido cinco. Eso, unido a que la vivienda turística te permite hacer un uso del turismo distinto… Este es el análisis. Donde más lo estamos sufriendo es en la rentabilidad. Los costes han subido, por lo que la facturación se nos está cayendo. Es el gran problema que vamos a tener este año: la rentabilidad.
Si estas olas de calor siguen así, habrá un cambio de formato
¿Se ha llegado a un punto en el que algunos negocios hayan podido apostar todo a un verano que no está saliendo como preveían y ahora vean peligrar su subsistencia?
No, yo creo que la pandemia sirvió a modo de prueba de los establecimientos más fuertes y con mayor visión, que son los que han quedado. Es cierto que alguno se va a dar algún batacazo porque somos 300.000 empresas en España. Lo que sí va a ocurrir es que en muchas zonas, como Baleares, habrá una reflexión. Por ejemplo, yo soy asturiano, y después de la pandemia el turismo rural sufrió un incremento excepcional en Asturias, tanto el alojamiento rural como los hoteles. En el año 2022, cuando se liberalizó, hubo un aumento de precios en verano espectacular. Al año siguiente se tuvo que regular, hubo que bajar precios. Los empresarios tenemos que estar atentos a estos movimientos. No creo que en España el modelo esté agotado, pero sí es cierto que hay que hacer una reflexión sobre qué turismo queremos y cómo lo queremos. A lo mejor no nos interesa tener en un restaurante ese volumen de doblar mesas: ahora unos a una hora, otros a otra… gente en movimiento, vaya. Puede que nos interese bajar el número de clientes y aumentar facturación. Esta es la reflexión que los próximos meses haremos.
España ha vivido una de las olas de calor más largas desde que hay registros. ¿Cómo ha afectado al negocio hostelero? ¿Es posible que desde el sector haya que replantear un cambio de estrategia si, como avisa la ciencia, estos episodios se vuelven cada vez más frecuentes?
Esta ola de calor exagerada ha influido, claro. España es un país de mesas y sillas en las calles. Si durante 15 días, como dueño de un negocio, comienzas a recibir clientes a partir de las 20.00 horas, lógicamente lo vas a notar. Yo soy hostelero y no tengo ni idea del tiempo, pero mi abuelo, que era agricultor, decía aquí, en Asturias, que hablar del tiempo era perder el tiempo. ¿Qué pasará con el tiempo? No lo sabemos, pero estoy de acuerdo con que si estas olas de calor siguen así, habrá un cambio de formato. Las terrazas tendrán que estar acondicionadas, más refrescadas.
¿Cómo calificaría la situación general del sector?
Yo creo que estamos en un buen momento, pero también es cierto que tenemos muchos retos por delante y muchas amenazas. Lo que más me preocupa a mí es el tema del empleo, la empleabilidad y la cualificación. Es otro debate que tenemos que abrir con el Gobierno: no puede ser que tengamos gente en lista de parados y búsqueda de empleo y nosotros estemos demandando empleo. Yo entiendo que alguien no quiera trabajar en el sector de la hostelería, pero si usted es demandante de empleo y necesita trabajar, pues mire, tendrá que trabajar en esto o en lo que haya.
¿Cómo reciben una hipotética reducción de la jornada laboral a 37 horas y media?
Es una amenaza para nosotros. Este sector no está preparado para las 37 horas y media. Primero, necesitamos satisfacer la demanda de trabajadores. Si reducimos el número de horas de venta, tenemos menos facturación, y si queremos mantener la facturación tenemos que contratar más personal, que no lo tenemos. El turismo es de las pocas cosas en las que somos líderes en el mundo. Bueno, pues tendremos que sentarnos con el Gobierno para hacer un plan estratégico de cara a que el turismo siga funcionando, pero no solo un plan estratégico desde el punto de vista de la comercialización, de la promoción o del marketing del turismo, sino también sobre temas estratégicos, fiscales, etc. Estamos en un buen momento, pero, ojo, esto se puede joder de buenas a primeras, porque si a un sector que va bien empezamos a ponerle palos en la rueda, todo se irá al garete.
Fuente: 20 Minutos 1 de septiembre de 2025





