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7 enero, 2009Una administración que se llama La Bona Sort repartió el primer premio entre los vecinos de dos barrios de Terrassa
Tapar agujeros, olvidar la palabra crisis, comprar un coche o una casa son algunas de las prioridades que los afortunados vecinos de Terrassa realizaran con el primer premio del sorteo del Niño celebrado este martes en la capital madrileña. La suerte ha vuelto a sonreír a Catalunya y especialmente a la comarca del Vallès Occidental, donde en menos de dos semanas los dos sorteos nacionales más populares, el de Navidad y el del Niño, han dejado una lluvia de millones que ayudaran a soportar la crisis a muchas familias trabajadoras de la comarca.
En esta ocasión, la administración de lotería número 23 de Terrassa La Bona Sort, ubicada dentro del centro comercial Eroski de la avenida del Vallès, ha vendido íntegramente el primer premio del sorteo del Niño con el número 28920. La propietaria del establecimiento, Piedad Antequera, contó que calculan que han vendido cerca de 60 series del primer premio lo que corresponde a unos 100 millones de euros. Además, Antequera añadió que el premio ha quedado muy repartido, ya que todo se vendió por ventanilla. La propietaria de la administración de lotería agraciada ha recordado que con este sorteo debutan en repartir el primer premio y lo han conseguido con el número al que se abonaron al iniciar su oficina hace siete años.
La gris y lluviosa mañana del día de Reyes se ha convertido para unos pocos afortunados en un día de esperanza, ilusión y mucha felicidad. Curiosos y unos pocos agraciados con el primer premio del Niño se desplazaron a la administración número 23 de Terrassa para mostrar y compartir con todos los presentes su enorme satisfacción al disponer de uno, dos o hasta cinco décimos del premio. La lluvia de millones ha quedado muy repartida y en gran parte ha caído entre los vecinos del barrio del sector Nord y el barrio de Ca n´Anglada de Terrassa, ya que son los vecinos más próximos a este centro comercial y los que realizan sus compras habituales. De entre los afortunados que se han acercado a la administración La Bona Sort había trabajadores de la construcción, camareros, comerciales y jubilados. La mayoría de los afortunados han mostrado su número ganador con fotocopias, con el móvil y sólo uno se ha personado con el número auténtico, pero bien envuelto en una bolsa de plástico.
En un primer momento, todos los premiados coincidían en remarcar que aún no se lo creían y que no sabían en que se gastarían el dinero. Con el paso de los minutos, la euforia creciente y el tradicional descorche del cava, muchos de los agraciados ya empezaban a planear con que se gastarían el dinero.
Uno de los primeros afortunados en llegar a la administración 23 de Terrassa ha sido un joven camarero de 23 años y vecino del barrio de Can Rull de Sabadell, David: «Aún estoy temblando y no me lo creo», comentaba en voz baja después de que el gordo de Navidad cayera en su barrio, pero sin dejarle ni un céntimo. «El dinero me hacía muchísima falta», explicó el joven afortunado. David refirió que destinará los 200.000 euros del premio para «tapar algún agujero y ayudar a mis padres» a salir de la difícil situación económica de la familia con su padre en el paro y con el único ingreso económico del trabajo de su madre.
«Me compraré un coche, que lo tengo hecho polvo» ha asegurado Félix, un extrabajador de Philips, prejubilado hace siete años, vecino del barrio de Torresana de Terrassa que se acercó a la administración para celebrar los 200.000 euros del primer premio que consiguió.
«Ni mañana, ni pasado voy a trabajar», así de contundente se mostraba un padre de familia, Juan Carlos Martínez de 36 años y vecino del barrio de Vilardell de Terrassa, cuando los numerosos medios de comunicación presentes le preguntaban sobre cómo había recibido la noticia. Juan Carlos Martínez, trabajador del sector de la construcción, relató que el premio le permitirá «olvidar la palabra crisis al menos en un par de días», comprar una casa y un portátil a su niña.
Un vecino del barrio del sector Nord que vive justo al lado del centro comercial Eroski, ÁngelGil, dijo que este día de Reyes que coincide con su aniversario ha tenido «un regalo muy bonito», al ser agraciado con dos decimos del primer premio del Niño.
Gil ha explicado sensiblemente emocionado que a él no le hace falta el dinero pero que intentará «ayudar a todas las personas que lo necesiten».
A última hora del mediodía se acercó Juan López, otro trabajador del sector de la construcción y vecino de Terrassa. López compró cinco décimos del primer premio. «Ahora seguro que esos décimos me van a jubilar y lo único que quiero es vivir tranquilo». El afortunado, exultante de alegría, no se cansaba de recordar que el dinero le hace mucha falta «porque soy pobre».




