La ley antitabaco alborota el ocio nocturno
1 marzo, 2011El ‘rey del juego’ se fija en España
5 marzo, 2011La crisis desmorona otro imperio: el grupo inmobiliario Gedeco Avantis, el accionista mayoritario del complejo turístico y de ocio El Reino de Don Quijote, proyectado a sólo tres kilómetros de Ciudad Real capital, ha presentado concurso de acreedores.
La quiebra fue declarada en el Juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid en un edicto del 23 de febrero y supone acabar con el sueño de uno de los mayores grupos inmobiliarios familiares en España: dice adiós al megaproyecto para construir el particular Las Vegas manchego, que sería uno de los complejos residenciales y de ocio más fastuosos de toda Europa.
El proyecto, anunciado en 2003, suponía una inversión de 1.200 millones de euros en varios años. Contemplaba la construcción de un hotel casino de la marca Caesar’s de 10.000 metros cuadrados y otros cuatro establecimientos hoteleros.
Para hacer las delicias del visitante, la obra se completaría con otras instalaciones como campos de golf, miles de viviendas y tres centros: uno lúdico acuático, otro comercial, y otro de convenciones y congresos. En su fase inicial, incluso incluía pistas de esquí con nieve artificial. El fracaso, además, da al traste con el Plan de Ordenación Municipal de Ciudad Real, que giraba en torno al sueño americano en versión española.
Los inversores huyeron
Ese paraíso iba a ser desarrollado con Gedeco Avantis como socio mayoritario (50,83%) a través de El Reino Don Quijote, el “proyecto estrella”. Ahora estrellado, la familia Álvarez, propietaria del hólding, contaría con socios minoritarios, como la estadounidense Harrahs Entertainment, promotora del Caesars Palace, que replicaría su nombre en Ciudad Real.
Pero ahora todos estos planes desaparecen, lo que supone también un duro golpe a la maltrecha economía de la región, pues la obra crearía siete mil empleos directos y unos once mil indirectos por el resto de Castilla-La Mancha. La noticia, sin embargo, no ha sido una sorpresa. El mini Las Vegas español debería haber estado terminado en 2010, según los planes iniciales, pero a día de hoy apenas se había construido un campo de golf, pese a que fue declarado de interés regional por el Ejecutivo manchego.
Llevaba ya un par de años paralizado ante la pérdida de interés de los inversores, sobre todo, de Harrahs Entertaiment, que suspendió las obras de la columna vertebral del macroproyecto; el casino. Según fuentes cercanas a las negociaciones, sólo llegó a desembolsar 38 millones. Los más de 600 restantes quedaron a la espera de que “unas condiciones del mercado más favorables” que nunca llegaron.
Caja Castilla-La Mancha
La intervención de Caja Castilla-La Mancha (CCM), que llegó a tener una participación de casi el 13% en El Reino Don Quijote, y el concurso de acreedores del aeropuerto de Ciudad Real –cerrando la puerta a los visitantes–, se encargaron de escribir el resto de la crónica de un fracaso anunciado. Ayer mismo, el PP manchego aseguraba que se trata de otro proyecto que está en el origen de la quiebra de CCM, informa Efe.
Ese cóctel de factores provocó una progresiva pérdida de liquidez para el hólding, que junto al promoción residencial y terciaria, construye y gestiona geriátricos y viviendas protegidas. La falta de fondos se vio agravada, además, por la crisis que azota al sector inmobiliario, lo que ha terminado con la quiebra del grupo, abocado ya a la venta su centro comercial H2Ocio, en Rivas (Madrid), y presionado por su participación, del 7,3%, en la constructora DHO, también en concurso.
Ahora, es el turno de los acreedores detallen sus créditos en un grupo que durante los últimos años intentó sobrevivir a base de ampliaciones de capital. Eso no evitó la oleada de salidas de ejecutivos, mientras se desarrollaba el proyecto del gran casino. Una ruleta rusa que auguraba un mal final para una fracasada ciudad del juego.
Más problemas para otros casinos
El Reino de Don Quijote era el primero, pero no el único macroproyecto para construir un mini Las Vegas. A él se unen el Gran Scala, en Los Monegros, y la norteamericana Las Vegas Sand (LVS), que busca suelo en Madrid para lanzar una inversión de entre 10.000 y 15.000 millones de euros, con los que crear 18.000 empleos. No obstante, este proyecto encuentra problemas.
Ayer mismo, se conoció que la SEC y el Departamento de Justicia de EEUU investigan a LVS por posible incumplimiento de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. La compañía se desplomó en bolsa.




