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19 abril, 2017Si piensas un poco en todo lo que ha pasado durante el último año en la esfera de la política europea, verás que el año 2016 será recordado como el año del Brexit, cuando la votación a la que fue sometida la propuesta de continuar el pueblo inglés dentro de la Unión Europea arrojó un resultado en contra. Las secuelas de esta decisión a medio plazo realmente comenzarán a percibirse durante 2017, al comenzar el proceso de retirada del Reino Unido de la Comunidad Europea después de más de cuarenta años permaneciendo en ella.
En este panorama, una de las preocupaciones que se ha planteado es la ubicación geográfica de los establecimientos físicos de las casas de apuestas en el caso de que deseen seguir disfrutando del amparo de la Unión Europea. El motivo de esto es que la sede actual de la mayor parte (60 %) del mercado de casas de apuestas, se controla desde Gibraltar, una colonia británica situada al sur de la Península Ibérica fronteriza con España, que ha convertido El Peñón en un territorio paradisíaco para este tipo de juegos.
Reconocido como un fuerte centro financiero que goza de inmejorables comunicaciones, ha otorgado muchas facilidades a las empresas allí establecidas para pagar un menor porcentaje de impuestos en comparación con otros estados europeos, aspecto que viene produciéndose desde finales de los años noventa.
A partir de 2004 comenzó la etapa online, algo que no ha detenido su crecimiento desde entonces, debiendo contar con una licencia británica para poder operar desde tierras gibraltareñas. Este hecho significa, además, que cualquier empresa no puede establecerse allí. Los controles para contar con las mejores de ellas así lo demuestra, llegando en la actualidad a superar la treintena de casas de apuestas que trabajan de forma digital con licencia inglesa.
La preocupación estriba en que entre un 10 y un 20% de los más de 3000 empleados que trabajan en esas empresas son españoles que conviven en este territorio. Algunos expertos dudan que decidan movilizar sus sedes de este paraíso financiero, por cuanto han estimado que el 80% de su clientela procede del Reino Unido y porque no existe una directiva única para los juegos en línea que permita a cada estado de la Unión intervenir con su propia legislación.
Para otros analistas, esa decisión dependerá de cuántos clientes estén dispuestos a perder estas casas de apuestas si no se llega a un acuerdo con el Reino Unido para permanecer en Gibraltar. De ejecutarse el Brexit sin ningún tratado comercial, estas empresas perderían de manera automática la licencia española y la de otros estados, que les exige ubicar su domicilio fiscal en territorio de la Unión Europea o en el área espacial de su economía.
La decisión no es fácil, sobre todo por los aspectos legislativos que compete. Pero, mientras tanto, las apuestas continúan. ¿Por qué opción apostarías tú?




