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27 noviembre, 2013El magnate de los casinos lanza una campaña para que el Congreso estadounidense prohíba le juego online y se enfrenta al resto del sector.
Cuando Sheldon Adelson se empeña en algo, se vuelca con toda la fuerza de su carácter y de su imperio económico. El magnate del juego, que impulsa Eurovegas en Madrid tras el éxito de sus casinos en Las Vegas y la apertura de sus hoteles del juego en Macao (China), se ha embarcado en una campaña contra los casinos virtuales.
En oposición a otros competidores y al resto del sector en Estados Unidos, Adelson quiere que el Congreso estadounidense prohíba el juego en internet a nivel federal. De momento está permitido en cuatro estados, que restringen a su territorio el acceso a esas webs, y se espera que otra docena lo legalicen en los próximo años. De ahí la prisa de dueño de Las Vegas Sands.
Adelson, de 80 años, alega que el juego online es un peligro para los niños y para gente pobre que puede verse explotada por el fácil acceso a internet. Considera más saludable que la gente que quiere jugar dinero acuda a sitios específicos, sabiendo a dónde va y a qué. Para ello está articulando el grupo Coalición para Parar el Juego en Internet, a la que ya tiene empleadas a tiempo completo a dos docenas de expertos, según informó “The Washington Post”. El grupo, que será lanzado oficialmente el próximo mes de enero, está contactando entidades de defensa de la infancia, así como organizaciones de mujeres de origen afroamericano o hispano, que se consideran más proclives a apoyar la iniciativa.
Un test para ver su poder político
“En mis quince años trabajando para él, no creo haberlo visto tan apasionado acerca de algo”, seguró al Post Andy Abboud, asesor de Adelson. Sin embargo, Jan Jon Blackhurst, vicepresidente ejecutivo de Ceasars Entertainment, uno de los principales grupos del juego en EE.UU., advirtió que prohibir los casinos online arrastraría esa actividad al mercado negro. “El planteamiento de Sheldon pondría en peligro todo lo que profesa querer proteger”, declaró. Los rivales de Adelson también apuntan que si esa actividad queda proscrita en EE.UU. los ciudadanos acudirán a webs de fuera del país, que las autoridades estadounidenses no podrán regular.
Conocido por sus donativos a candidatos republicanos conservadores, Adelson lleva esta vez más lejos su incursión en política. Muchos consideran que la campaña será un test para comprobar qué capacidad real tiene de influencia en Washington.




