Las matemáticas recomiendan no confiar en la lotería
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¡Qué bien vendría que nos tocase! Esta año más que nunca, los españoles suspiran por llevarse algún pellizco del sorteo mítico de la Navidad: el Gordo. La necesidad conduce a buscar dinero rápido y la lotería emerge como la estrella en este apartado.
La mayoría de previsiones apuntan a un crecimiento en la venta de boletos. En el peor de los casos, se confía en el mantenimiento de las cifras de años anteriores, algo ya de por sí destacable en un entorno de parón generalizado.
Una prueba de la expectativa de aumento procede del Gobierno, que va a dedicar a promocionar la lotería el 18 por ciento de los 338 millones que destina anualmente a campañas de publicidad, según se extrae de los Presupuestos Generales del Estado. El pronóstico de recaudación cifra en 3.315 millones la cantidad a ingresar; de ellos, 2.320,5 millones se distribuye en premios, un 70 por ciento.
Sin embargo, en un bombo donde se juegan 85.000 números en 195 series, no existen muchas posibilidades de ganar algo. Pero como dijo Freud, el porvenir de una ilusión puede distorsionar la concepción de la realidad, y aspirar a hacerse con 3 millones de euros invirtiendo sólo 20 llega a nublar la sensatez. Por tanto, el panorama parece halagüeño para los loteros, con el mito de que el azar se refuerza en épocas de crisis.
Así, cada español se gastaría este año poco más de 70 euros en el Gordo. No obstante, la Unión de Consumidores y Usuarios sube el vaticinio de gasto medio por persona hasta los 99 euros. Aunque aún no hay balances sobre el sorteo de Navidad, los únicos datos oficiales disponibles sobre todas las loterías desde el inicio del año señalan una subida de ventas en un 2,43 por ciento. Para el sorteo del 22 de diciembre, se espera vender alrededor de un 10 por ciento más que en 2007.
Administraciones afortunadas
El sentir de la calle también refleja mucho movimiento alrededor de las administraciones clásicas. En “DoñaManolita”, las colas rondan las 20 o 30 personas. Otro puesto célebre, “la Bruixa d’Or” de Sort, también constata un crecimiento en la afluencia de personas. Sin embargo, ambas coinciden en que la gente compra menos, aunque acudan más personas. Desde las administraciones más famosas indican que en los últimos meses han notado una subida de clientes que nunca habían comprado lotería y que han empezado a hacerlo por la delicada conyuntura.
Desde los puestos menos conocidos, los loteros aseveran que la crisis hace efecto y que la gente se decanta por las administraciones con más fama. En lugares como Murcia y La Rioja, los loteros aseguran que se mantienen las ventas del año pasado. Al otro extremo, en el País Vasco prevén una subida del 15 por ciento, mientras que en la Comunidad Valenciana auguran crecer hasta un 25 por ciento, respecto a los datos de 2007.
Tipos de comprador
Los loteros perciben que las empresas compran menos décimos, al haber menos trabajadores en los negocios. No obstante, desde las administraciones se congratulan del aumento de ventas a través de Internet y del resurgimiento de las participaciones de los estudiantes para pagarse sus viajes de estudios.
Otro colectivo donde se ha vendido más son las ONG. Para estas organizaciones, las loterías constituyen una de sus principales fuentes de financiación, cuyos ingresos llegan a suponer el 40 por ciento de su recaudación anual.




