Eurovegas en un mundo feliz
24 febrero, 2012La patronal del juego reclama poder opinar sobre Eurovegas
28 febrero, 2012El gobierno catalán prepara un decreto para reducir la «duración media» de las partidas en las máquinas recreativas con premio, conocidas popularmente como tragaperras, de 5 segundos como mínimo a 3 segundos, y de las de azar, usadas en casinos, de los 2’30 a los 1’30 segundos.
El proyecto de decreto de modificación del reglamento de máquinas recreativas y de azar de 2005, al que ha tenido acceso Efe y que tramita el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, elimina restricciones introducidas por los dos gobiernos anteriores y permite elevar el premio máximo que pueden dar las tragaperras.
El texto, que está en fase de exposición pública, ya ha sido criticado por el Consejo de Trabajo Económico y Social de Cataluña (CTESC), entre otros motivos, porque se elimina un artículo, introducido cuando Joan Saura era conseller de Interior, que obligaba a incluir en las máquinas un dispositivo que informara a los clientes del tiempo que llevaban jugando.
«El CTESC considera que se tendrían que mantener medidas dirigidas a la información del tiempo de juego y a la prevención», dice este organismo.
Este organismo asesor también argumenta en un dictamen que el objetivo de mejorar «la competitividad de este sector», que es el argumento principal que da el Govern para justificar estos cambios, «ha de ser compatible con una planificación del juego por parte de la administración que tenga en cuenta la incidencia social y la necesidad de reducir, diversificar y no fomentar su hábito».
El Govern anterior cambió la normativa para obligar a incluir dicho dispositivo en todo el parque de máquinas recreativas y de azar, pero luego, tras una reunión con el sector, se vio que aplicar esa medida a todo el parque de máquinas era inviable, y se decidió limitarlo a las máquinas nuevas, aunque ahora esta obligación desaparecerá.
Fuentes del Departamento de Economía consultadas por Efe desvinculan este cambio legal del complejo de casinos y hoteles Eurovegas, que la Generalitat espera que se instale en el área metropolitana de Barcelona, y subrayan que simplemente se busca que las empresas del sector ganen en competitividad en un momento de crisis también para ellos, marcado por la «incorporación de nuevas tecnologías» en el mercado del juego.
Montse Gómez, coordinadora del grupo de trabajo de juego patológico del Colegio de Psicólogos de Cataluña, ha asegurado a Efe que la reducción de la duración media de las partidas contribuirá a que la persona con problemas con el juego «se enganche más».
Gómez también ha lamentado que se eliminen los dispositivos para avisar sobre el tiempo de juego, un «estímulo» que podía ayudar al adicto «a recapacitar» sobre su conducta, ha opinado.
Por su parte, el secretario general de la patronal del sector Andemar Cataluña, Javier Miró, ha asegurado a Efe que seguirá habiendo indicaciones en favor del juego responsable en las máquinas, pero ha explicado que los ingresos del sector han descendido «de forma alarmante».
Miró ha comentado que disminuyendo la duración media de las partidas se da la posibilidad a que haya «más personas que puedan jugar en las horas punta», pero ha negado que ello «tenga que afectar a la ludopatía» y ha insistido en que se mantiene «inalterable» el precio para empezar a jugar.
Asimismo, ha asegurado que, como la normativa catalana incluye más limitaciones para las máquinas que en otras comunidades, las empresas del sector se ven obligadas a fabricar series limitadas solo para Cataluña, lo que encarece los costes e impide exportarlas a otras partes de España.
Fuentes de Economía subrayan, asimismo, que no se ha aumentado el número de tragaperras autorizadas en Cataluña, que rondan las 36.000.
En cambio, el decreto da facilidades al sector de la hostelería para instalar máquinas, puesto que antes se necesitaba una licencia de bar para poner una máquina tragaperras y ahora es suficiente con la de hotel.
El decreto aprobado en 2005, cuando Montserrat Tura era consellera, preveía inicialmente que el premio máximo en el caso de las máquinas recreativas -las tragaperras o máquinas tipo B- fuera de 400 veces el precio de la partida, y ahora pasa a 500 veces.
Además de las máquinas B, la normativa catalana también distingue las A, aquellas de tipo únicamente recreativo (sin premio), y las C o de azar, aquellas que a cambio del precio de la partida se ofrece un premio que depende siempre del azar (aquellas en las que se mete una moneda y se acciona una palanca, por ejemplo).




