
Italia «golpea» a las casas de apuestas y al deporte tras prohibir su publicidad
5 julio, 2018Juegos y apuestas, a la cabeza en operaciones de comercio online
10 julio, 2018La patronal del bingo recela de que acaben siendo salones enmascarados.
Cubierto el cupo de autorizaciones de salones en Cataluña, cifrado en 127 locales, unido al boom que viven estos establecimientos ha provocado que empresarios del ramo soliciten a la Administración licencias de bingo. El número de permisos máximos para bingos es de 75, muchos de los cuales están libres. De ahí que ya haya varias enseñas, especializadas en la gestión de salones, que operen con licencia de bingo y en los próximos meses se podrían activar casi 30 solicitudes aún no cubiertas.
La situación está aquí obedecería a un afán de expansión empresarial sin más. El temor de los empresarios de bingo es que estos nuevos establecimientos ignoren la parte del negocio dedicada al juego tradicional del bingo y conviertan el espacio en un salón enmascarado. Ya se está dando en algún caso, según señalan fuentes consultadas. Sobre todo porque estarían reduciendo las posibilidades de crecimiento de aquellos profesionales que sí quieren explotar el juego del bingo – en sus diferentes vertientes- y porque se incrementaría la oferta de máquinas, ya de por sí excesiva.
El colectivo de salones considera legítima esta vía para crecer, más si cabe cuando ambos subsectores comparten muchas similitudes.
Pese a que el reglamento no es muy explícito en el uso que se debe hacer de la superficie del bingo, la Generalitat exige destinar un 50% de la misma al juego del bingo y el otro 50 a máquinas recreativas y de azar. La patronal del bingo reclama, para evitar “intrusismo” y cierto “fraude de Ley” , el establecimiento de un número mínimo de cartones vendidos, con la finalidad de conocer que estas iniciativas empresariales persiguen la explotación del negocio del bingo y no solo potenciar las zonas dedicadas a máquinas, ruletas y apuestas. Además las quejas son mayores pues desde el momento de concesión de la autorización hasta la apertura de la sala puede pasar un año. Un bloqueo “injustificado” coartando las posibilidades de aquellos que quieren ampliar su red de bingos con el juego tradicional como seña de identidad.





