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30 junio, 2010Empresarios del ramo alertan del incremento de asaltos que sufren sus establecimientos, tanto de guante blanco como «a plena luz del día y a cara descubierta»
«Los hay de dos clases, los aficionados que destrozan la máquina y los profesionales que la abren sin causarles daño», dicen en la asociación provincial de máquinas recreativas, desde donde se lanza la voz de alarma ante el incremento de robos que están sufriendo. Los ciudadanos Sorin S., Catailin P., Vaeceslav M. y Lilian G. deben ser de los profesionales, pues robaron en Cazorla y La Loma cuatro tragaperras en las mismas narices del dueño del bar o salón y sin causarles un rasguño, por lo que han sido condenados a penas de entre dos y un año de cárcel. No tendrán que cumplirla, en principio, porque se les ha concedido la suspensión de la pena a condición de que no delincan en los próximos cinco años.
Los cuatro rumanos admitieron que «de común acuerdo» se pusieron manos a la obra para desvalijar máquinas tragaperras en bares. El 14 de agosto de 2009 a las once de la mañana entraron en el bar Mari de Cazorla. Mientras unos mantenían a la propietaria distraída en la barra pidiéndole consumiciones, otro de ellos forzaba la cerradura de la puerta trasera de la máquina, manipulando a continuación el mecanismo que distribuye los premios y el cambio, obteniendo una cantidad aproximada de 565 euros. En ese asalto fueron reconocidos como autores Sorin, Catalin y Vesceslav.
En racha
Una hora después estaban en en bar La Loma de Torreperogil, donde repitieron la faena: mientras pedían en la barra uno se fue hacia la máquina, le fracturó la cerradura de la puerta lateral, manipuló por allí y le sacó 953 euros. El propietario pudo reconocer luego a Catalin y Vescelav.
Al día siguiente a las tres de la tarde entraron en el bar El Paseo de Villcarrillo, donde repitieron la función para llevarse 450 euros. Y el 17 de agosto aparecieron en el bar San Vicente de Mogón para dar otro palo de 340 euros.
Fueron juzgados el 31 de mayo de este año en el Penal 4 de Jaén. Para librarse de la cárcel pagaron a los perjudicados las cantidades que les habían robado, y les rebajaron las penas que les pedían y les concedieron la suspensión de la pena. A la calle con ellos.
Más asaltos
Todas las máquinas asaltadas eran de Roque Martínez, de la asociación provincial. Él mismo también tiene intereses en el salón París de Valdepeñas, que sufrió un intento de asalto hace varias semanas. Dos rumanos fueron capturados y otros dos lograron escapar.
«Ha subido el número de robos que está sufriendo el sector. Tanto los robos de principiantes que usan la fuerza como los de profesionales. No paran de inventar, de usar tecnología para forzar las máquinas. ¿Que si hacen mucho destrozo? Depende del chorizo. El profesional casi no hace destrozos».
No se trata de una cuestión baladí. Una máquina puede valer más de 4.000 euros. Una gran pérdida para el propietario si queda inútil. Puestos a elegir, mejor un profesional. «Al operador lo que nos interesa es que hagan el menor daño posible. Puestos a robar, al final se van a llevar el dinero, o incluso la máquina entera. Por 300 o 400 euros que puede tener dentro, lo que no nos interesa es que destrocen todo».
Los empresarios del ramo alertan también de que no sólo sufren robos de ladrones que usan técnicas y tecnologías muy especializadas. «Las máquinas hoy en día están muy protegidas, pero se conocen los modelos», indica. También «entran a los salones a plena luz del día y a cara descubierta» para robar por las bravas.
Los robos en tragaperras tienen hasta su lógica: la última Memoria de Fiscalía alertaba de que se disparaban los robos famélicos, en interior de vehículos, de gasoil en camiones, en chatarra. Robar efectivo es un lujo.
En los últimos meses una empresa ‘mayorista’ en el negocio de las tragaperras, Valisa Internacional, sufrió un atraco a mano armada. Hace años la Policía descubrió en Jaén un artilugio, una especie de gancho, nunca visto antes para manipular los dispositivos.




