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Los establecimientos gallegos dedicados al juego están viviendo la crisis económica inmersos en su propia recesión, en la que, junto a la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos, acusan en sus cuentas cambios de hábitos como el derivado del tirón de los operadores online. Lo notan los locales con máquinas tragaperras, los casinos y de forma especial en los últimos tiempos los bingos, negocios que en un solo año -el pasado- vieron cómo la recaudación por la venta de cartones se redujo un 31,5% en Galicia. Así, en su tercer ejercicio consecutivo de caída, se quedaron en 65 millones de euros, la mitad que una década antes. Y a repartir entre casi el mismo número de salas (15) que había entonces.
Estos datos del Ministerio de Hacienda reflejan que los bingos se resintieron el pasado año como ninguna otra rama del sector del juego de los dos factores a los que la Administración central atribuye la pérdida de ingresos de los formatos presenciales -crisis y competencia vía internet-. De hecho, en los casinos, establecimientos que llevan aún más tiempo perdiendo caja, se tradujo en 2011 en un descenso del gasto bastante menor (-3,4%), hasta los 28 millones.
Frente a esta contención de la pérdida de negocio de los casinos, la de los bingos se acelera. En una tendencia que, según el sector, también se ha agudizado por la entrada en vigor de la ley que prohíbe fumar en establecimientos. Así las cosas, sus ingresos netos -es decir, descontados premios- cayeron un 28,5% para situarse en 25 millones, aunque habría que sumar los obtenidos por actividades y servicios paralelos, como las tragaperras o la hostelería.
A partir de estos datos, la Asociación de Bingos de Galicia rechaza la «leyenda urbana» de que «en tiempos de crisis se juega más», e incide en que su negocio es sobre todo de «ocio y entretenimiento», un tipo de actividad en la que los ciudadanos están restringiendo el gasto. Por ese motivo, y porque aún faltan datos, duda más de que internet sea «un gran enemigo». Y es que, según dice, «el bingo es un juego fundamentalmente presencial, de relación social».
Pese al Los sorteos aguantan. retroceso de los negocios presenciales -y aún sin contabilizar el gasto online, del que solo hay datos parciales y a nivel estatal-, el dinero invertido en todo el sector del juego en 2011 en Galicia se redujo poco con respecto al año anterior en la tercera caída consecutiva (de un 0,8%), y se situó en 1.022 millones. El motivo es que la crisis está afectando mucho menos a Loterías y Apuestas del Estado -con un mínimo descenso, para quedarse en 557 millones- y a la Once, que incluso facturó un 8,5% más. De hecho, entre ambos se llevan ya 61 de cada 100 euros gas- tados por los gallegos en el azar.
En todo caso, esta sigue siendo la comunidad que destina menos dinero al juego por habitante. La media es de 368 euros al año, muy lejos de los 581 de España. La posición no es nueva, pero sí la cifra, porque hace solo cuatro años Galicia rondaba los 550 euros. Desde entonces, y sobre todo por los resultados de máquinas, casinos y bingos, los fondos con los que los gallegos han buscado la suerte en el juego han caído un 33%.




