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25 mayo, 2013La recaudación impositiva en la región cae el 36% desde el 2008, de 13,3 a 8,5 millones, mientras los riojanos destinan hoy 6 millones anuales menos a los sorteos del Estado
No está la situación para juegos ni para fiar el futuro inmediato al azar. Cinco años de crisis económica prolongada y profunda han repercutido hasta en los bolsillos más saneados del ciudadano medio, que se ha visto obligado a renunciar a todo gasto extraordinario, sobre todo en el capítulo lúdico.
Los españoles han echado el freno a la hora de poner sobre el mostrador el dinero destinado a tentar la fortuna con sorteos, boletos, cartones, tragaperras, naipes, ruletas… Una tendencia que se calca en La Rioja donde, por ejemplo, la recaudación que el Gobierno de La Rioja obtiene por las tasas del juego ha caído en los últimos cinco años casi el 36%, según confirmaron a Diario LA RIOJA fuentes de la Dirección General de Tributos. En concreto, los impuestos del juego bajo gestión regional (casinos, salas de bingo, máquinas recreativas en salones y locales de hostelería, apuestas en frontones, apuestas tradicionales como las chapas…) reportaron a las arcas de la Comunidad Autónoma 13,3 millones en el 2008. A partir de ahí, el descenso, imparable y, además, acelerado: 12,9 millones en el 2009, 12,7 en el 2010 y 10,8 en el 2011 para cerrar el pasado año con solo 8,5 millones. «La crisis afecta a todo y la caída es generalizada en los ingresos, no solo en el juego, también en el resto de impuestos», admiten en fuentes de la Dirección General de Tributos.
«Las visitas a las salas de bingo han bajado y los que vienen a jugar destinan menos dinero. El sector acumula en la región un descenso del 5% en el número de clientes», explica Félix Escobés, miembro de la Asociación de Empresas de Bingo de La Rioja (ABIR). «Nosotros, de enero a abril del 2012, contabilizamos en una de nuestras salas 1.245 entradas y este año han sido 810», concreta Escobés, quien suma el «considerable descenso en la recaudación, del 13,04% en el primer trimestre, ya que de enero a marzo del 2012 se compraron cartones como para jugar 3.353.000 euros y este año, 2.916.000 euros en los tres primeros meses».
En el sector de la máquinas B (las tradicionales tragaperras de los locales de hostelería) la situación es igual de dramática. «Las recaudaciones han caído una barbaridad, en torno al 30%, y ahora mismo estamos en el umbral de la rentabilidad», asevera Jesús Ayensa, presidente de Asemar-Rioja (Asociación de Empresarios de Máquinas Recreativas de La Rioja), quien añade que «el problema es que la tendencia se mantiene a la baja aunque reduzcas el parque de máquinas; es decir, si donde había dos dejas solo una, también recauda menos».
Los juegos de fortuna de ámbito estatal también sufren el desplome en La Rioja, donde la cantidad destinada a los tradicionales sorteos fue el pasado año de 71,8 millones, seis millones de euros menos que en el 2008. «En el primer trimestre, aunque no se pueden dar todavía datos, se está registrando una bajada incluso superior a la del pasado año, de entre el 8 y el 9%».




