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11 marzo, 2011Los bares y restaurantes reclaman más rapidez en los trámites para afrontar la caída del negocio. Si todas las solicitudes se aceptasen, la ciudad ganaría, por el momento, un 18% de veladores
La imperiosa necesidad de espacios abiertos donde dar cabida a los clientes fumadores -y a la vez oxigenar las facturaciones- ha provocado una avalancha de peticiones de nuevas terrazas en los bares y restaurantes de Barcelona. Desde que se implantó la ley antitabaco, el 2 de enero, hasta el 28 de febrero el ayuntamiento recibió un total de 567 solicitudes. En el hipotético caso de que todas ellas fuesen aprobadas, la ciudad ganaría un 18% de veladores, frente a los 3.016 con que contaba a principios de año. Y solo sería un primer incremento, ya que con el buen tiempo el ritmo de la demanda seguirá previsiblemente al alza.
Barcelona, por su clima y vigor turístico, siempre ha tenido una alta demanda de instalación de terrazas, aunque la rigidez municipal por cuestión de ruidos y convivencia ha dejado a muchos establecimientos fuera de juego en este ámbito. Pero como era de prever, la ley que prohíbe fumar en establecimientos de pública concurrencia cerrados ha tenido un efecto resorte en la petición de nuevos espacios. Fuentes municipales indican que las solicitudes todavía se están estudiando y es pronto para saber qué proporción logrará el visto bueno. En principio, todo el que se presenta debe cumplir unos requisitos de medidas y ubicación, como dictan cada uno de los distritos (ver despiece).
Precisamente, el tiempo de la tramitación es uno de los puntos que lleva de cabeza a los afectados. El presidente del Gremi de Restauració de Barcelona, Gaietà Farràs, considera que «ahora las terrazas son más necesarias que nunca» y se queja de la «gran lentitud en la concesión de las licencias». En opinión del sector, «hay que simplificar los trámites y agilizarlos siempre que se cumplan las condiciones». Según explican, las diferencias entre la burocracia de unos distritos y otros también son notorias.
En muchas zonas hay que esperar varios meses para conseguir rematar el papeleo, y para algunos pequeños negocios muy afectados por la pérdida de clientela por la prohibición de fumar puede ser demasiado tarde. Farràs apunta, no obstante, que como término medio los establecimientos barceloneses han sufrido este año una caída media del 10% de facturación, achacable a la ley y a la crisis. Aunque algunos lo han notado mucho más que otros, precisamente en función de si tienen o no terrazas que ofrecer como alternativa a los clientes.
Estufas
El ayuntamiento, como informó EL PERIÓDICO el pasado domingo, aplica distintos criterios para las terrazas en función del territorio, lo que ha provocado muchas quejas. Precisamente, una de los pocos capítulos unificados es el de las estufas, ya que la Comisión de Espacio Público aprobó en enero que se haga extensiva a toda la ciudad la regulación de las estufas en las terrazas que se había impuesto en el Eixample. En la actualidad en todos los veladores se puede colocar un aparato cada cuatro mesas, siempre que sea móvil, homologado y de bajo consumo.
Los afectados piden que se puedan instalar plantas u otros elementos laterales en todas las terrazas -como sucede en algunos distritos- para que el calor no se disperse y mantener un mínimo confort para la clientela.
El gremio cree que el alud de peticiones de nuevas terrazas y su inevitable crecimiento acelerado propician impulsar una norma común de una vez por todas.




