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6 septiembre, 2009La catalana Leo Margets disputa en Barcelona el European Poker Tour. Con sólo 26 años, deslumbra por su genial comprensión del juego
Decidió aprender a jugar cuando un chico prefirió el póquer a salir con ella Licenciada en Económicas, sueña con ganar las World Series de Las Vegas «En el póquer la suerte no es un factor, hay que saber jugar», señala BARCELONA-Un hombre con sombrero lee un libro sentado en la mesa. A su lado, un joven se pasa la mano pensativo por su cabello. Junto a ellos, en una esquina, agazapada, está Leo Margets.
Morena, enfundada en una chaqueta deportiva y unos pantalones vaqueros, espera la oportunidad adecuada para atacar. Todos ellos luchan por ganar una partida de póquer. Están jugando el European Poker Tour que se está disutando en el Casino de Barcelona. A sus 26 años, Margets ya es una estrella mediática. Sólo lleva cuatro años jugando, apenas uno y medio al máximo nivel, pero ya es una de las mejores. Su vida llevaba un camino muy distinto al de las mesas de juego. Hasta los 22 años, «no sabía ni lo que era una pareja», pero acabó disputando un torneo universitario y se llevó el título.
«Al ser chica, la cosa tuvo más repercusión y entonces empecé a pensar en jugar más en serio», relata. Barcelonesa, se licenció en Económicas en Londres y, al acabar, «no estaba preparada para trabajar y me fui un año a viajar por Australia». A su vuelta, le pidió una cita a un chico, pero éste la rechazó. «Me dijo que tenía una partida de póquer. Entonces decidí aprender a jugar», dice. Su salto a la fama se produjo hace tan sólo unos meses. Encontró unos patrocinadores que la ayudaron a cruzar el charco y jugar el mundial femenino de póquer en Las Vegas. Poco después se disputaban las World Series, la prueba más prestigiosa del mundo.
Desde Barcelona, Margets intentó buscar patrocinio hasta el último minuto. «Era una incongruencia haber participado en los torneos que jugué, haber tenido tanta repercusión mediática y no jugar las World Series», explica. Pocos días antes del torneo, recibió la gran noticia. Tenía luz verde para volver a Las Vegas. «Cuando me dieron el ?sí? fue uno de los mejores momentos de toda mi vida. Es el sueño de todo jugador», añade. Leo Margets se define como «una chica normal». Le apasiona el deporte: «Después de tantas horas jugando necesito ir a nadar o correr, sino explotaría». Cuando no tiene torneo suele levantarse sobre las diez y media. «Es lo bueno de este trabajo, que tienes mucha libertad», confiesa. Luego toca entrenar, lo que para ella significa ponerse a jugar «online». Le llegan dos dieces a su mano. Lleva gafas de sol «para que nadie vea donde miro». Decide apostar todo su dinero en esa jugada. Lucha contra un as y una dama. El resto de la mesa espera atento el desenlace. Cuando tan sólo queda un naipe por destaparse, Leo lo tiene crudo. Pero la quinta carta que destapa el crupier es otro diez. «Vamos», exclama y da un puñetazo a la mesa. Ha vuelto a ganar.




