Las Vegas Sands logra 2.573 millones tras descartar Eurovegas
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6 enero, 2014Tras abandonar Eurovegas, el magnate de los casinos lucha contra la legalización del juego on line.
Sheldon Adelson sólo conoce los superlativos. En el 2012, gastó más dinero que nadie -cerca de cien millones de dólares- en una campaña electoral, y fracasó: el candidato que él quería derrotar, el presidente Barack Obama, salió reelegido. También invirtió millones en un proyecto descabellado, una ciudad de casinos, hoteles y centros de convenciones en España. Nadie había jamás hecho nada similar. Hace dos semanas, ante las dificultades para que las autoridades españolas aceptasen sus condiciones, anunció que Eurovegas nunca se construiría.
Pero Adelson, pese a sus 80 años y la enfermedad que le obliga a desplazarse en silla de ruedas, no desfallece. Ahora se lanza a otra cruzada, casi tan quijotesca como las anteriores, y quizá sorprendente tratándose de uno de los principales promotores del juego en el mundo. El jefe de Las Vegas Sands -propietario de casinos en EE.UU. y Asia- quiere que el Congreso de EE.UU. ilegalice el juego en internet.
Se enfrenta a una amplia coalición de congresistas, estados que buscan en el juego on line una fuente de ingresos fácil, y algunos de sus principales competidores en Las Vegas, como los grupos Caesars Entertainment y MGM Resorts, partidarios de los casinos virtuales. Tres estados -Nevada, Nueva Jersey y Delaware- lo han legalizado. El Congreso debate regularlo.
Adelson ha impulsado una organización, la Coalición para frenar el juego en Internet, en la que participan destacados políticos demócratas. Esto es una novedad. Hasta ahora, el magnate de Las Vegas se había escorado casi siempre a la derecha. En EE.UU., apoyando al Partido Republicano. Y en Israel, país en el que mantiene una actividad intensa, al conservador Likud.
El argumento de Adelson para oponerse al juego on line es económico y moral. Él dice que su legalización en EE.UU. no perjudicaría sus negocios, suficientemente robustos para competir con éxito en internet y, además, lo bastante diversificados como para que no depende sólo de los casinos. Pero, en su opinión, sí dañaría a casinos más pequeños, y acabaría costando 400.000 empleos. Pero su principal argumento es otro. Permitir el juego on line trasladará los casinos a la intimidad de las casas o el teléfono móvil, y ofrecerá la posibilidad de jugar y perder su dinero a menores o a personas drogadas o alcoholizadas. «Como padre de dos chicos adolescentes, soy bien consciente de cómo vivimos ahora, en una épica en que muchos chavales ya son peligrosamente adictos a los juegos en internet», ha escrito. Los argumentos sobre el daño social que provoca el juego parecen calcados de los que han esgrimido los detractores del proyecto Eurovegas en España.
Adelson es un hombre que funciona por intuiciones. Ahora su obsesión es el juego on line. Habla de ello a toda hora. Según The Washington Post, más de 20 expertos trabajan para él a tiempo completo en esta cuestión. «En los 15 años que llevo trabajando para él, no creo haberle visto tan apasionado sobre ningún tema», ha dicho al citado diario Andy Abboud, consejero político de Adelson. Lo mismo decían sus consejeros sobre Eurovegas hace dos años, cuando deshojaba la margarita entre Barcelona y Madrid.




