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15 julio, 2010Catalunya, Empresarios catalanes de máquinas recreativas ven amenazados miles de empleos si no se regula el juego ‘on line’
20 julio, 2010La nueva Ley de los Juegos y Apuestas de Canarias, publicada en el boletín oficial de la Cámara autonómica hace apenas unos días, servirá para poner coto al creciente negocio de las máquinas recreativas o de juego tipo «A especial», esas que, en apenas unos años, han pasado de ofrecer premios de poco valor, como las «pelotitas saltarinas» o peluches remendados, a captar monedas con promesas tan caras como la videoconsola portátil último modelo. El problema, en cualquier caso, no reside en la evolución del valor del premio, sino en cómo determinados bares o restaurantes vieron en estas máquinas la posibilidad de recaudar un buen puñado de euros sin tener que cotizar lo que exige la clásica tragaperras (tipo «B»). Y ello explica por qué en algunos establecimientos de restauración, los clientes podían encontrar no uno, sino dos, tres o cuatro de estos aparatos. Ahora, sin embargo, el chollo termina: la nueva norma limita a dos el número máximo de máquinas que podrán instalarse en bares, restaurantes, cafeterías y similares, ya sean de tipo «A» o «B».
Tal es el negocio que se ha desarrollado en las Islas bajo el epígrafe «A especial» que incluso el portavoz del Partido Socialista Canario en el Parlamento de la región, Francisco Hernández Spínola, advertía durante el debate de la ley que si no se permitía la instalación de al menos una de estas máquinas —que en lugar de con dinero premian al jugador en especie— podían desaparecer unas 80 empresas y 300 empleos. Según el representante de los del puño y la rosa, su petición derivaba de las reclamaciones del sector, aunque Antonio Vélez, presidente de la patronal representativa, la Federación Empresarial Canaria de Ocio y Restaurantes (Fecao), aclaró a ABC que las cifras no salieron de su organización. Es más, Vélez tiene claro que la normativa recién aprobada, «más que inconvenientes, tiene beneficios».
«Al libre albedrío»
De hecho, y tal y como precisa el titular de la Fecao, los empresarios son los primeros interesados en que se delimite con claridad la instalación de este tipo de aparatos, toda vez que «algunos explotadores» llevan ya demasiado tiempo haciendo su particular agosto gracias al vacío legal que rodeaba a estas máquinas. «Las máquinas en especie han de estar reguladas, como todas», considera Vélez, quien explica cómo de premiar con «un muñequito que podría costar ocho euros» han pasado a ofrecer reclamos «cuyo precio puede alcanzar perfectamente los 200 euros», sin, además, cotizar como exigen las del tipo «B», muchas de las cuales no alcanzan a premiar con tanto dinero. «Lo que no puede ser es que se permita su instalación al libre albedrío».
Así, el presidente de la patronal, que reconoce que la promulgación de la ley ha cogido «no del todo al día» a los empresarios, asegura que solo saldrán perjudicados tras su efectiva aplicación quienes han desvirtuado el objeto de estos dispositivos de categoría «A especial» y, en algunos casos, transformado sus establecimientos en pequeños salones recreativos. «Esos serán los perjudicados; porque ahora tendrán que limitarse a dos máquinas, de uno u otro tipo, pero dos en todo caso», advierte Vélez.
En consecuencia, pues, la nueva ley del juego de la región vendrá de algún modo a equiparar al tipo «A especial» con el «B», con lo que la norma establece la misma limitación para ambos. Hasta ahora, por el contrario, las primeras escapaban de este requisito, cuando hace ya años que dejaron atrás lo que pudieran tener de inocentes. Además, ambos tipos ocuparán zonas delimitadas del establecimiento y estarán separadas entre sí.




