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12 octubre, 2010El Gobierno parece dispuesto a regular un sector que mueve cada año 30.000 millones de euros pero que está dividido entre empresas tradicionales y de internet
El sector del juego mueve en España cada año 30.000 millones de euros, un 3% del PIB nacional, y genera 100.000 puestos de trabajo. Tragaperras, bingos, casinos y casas de apuesta congregan cada día a miles de personas en sus locales.
Y sin embargo, el Gobierno no tiene muy claro cuántas personas juegan regularmente. ¿Por qué? Por el juego on line. Cada vez más personas, sobre todo jóvenes, apuestan o juegan al póker en la Red, gracias a empresas como Bwin, Betfair o 888.com, muy conocidas pese a no tener locales propios o sede en nuestro país. Por ello, en septiembre, el Consejo de Ministros aprobó un anteproyecto de ley destinado a regular los juegos de azar. Aunque la propuesta debe ser consensuada con las comunidades autónomas, que tienen transferidas las competencias, el Gobierno parece dispuesto a poner orden, por fin, en un sector anómalo.
Bingos y casinos necesitan licencias para operar, es obligatorio enseñar el DNI para acceder a sus instalaciones, tienen limitados sus horarios, reciben inspecciones regulares, deben utilizar máquinas homologadas y tienen vetada casi completamente la publicidad. Mientras, las empresas on line, ubicadas en lugares como las islas del Canal de la Mancha, operan con libertad, sin controles y, sobre todo, no tributan.
Aunque la actividad sea exactamente la misma, las normas que se aplican en un caso y otro son muy diferentes. Así, los casinos sólo pueden anunciarse promocionando, por ejemplo, un concierto, pero no su actividad. Peor es el caso de los bingos, que pueden colocar en la fachada de su local la palabra «bingo», pero no anunciar su negocio. ¡Ni dentro! En cambio, las empresas on line, gracias al dinero que se ahorran, se han hecho un nombre en todo el mundo.
Rafael Catalá, secretario general de Codere, una de las principales empresas del sector, utiliza un ejemplo gráfico. «El patrocinio anual de Bwin al RealMadrid, unos 18millones de euros, es lo mismo que paga el Bingo Canoe de la capital en impuestos. A nosotros también nos encantaría poder utilizar ese dinero en patrocinar en lugar de darlo a Hacienda, pero no podemos», señala.
Catalá asegura que, incluso sin estar seguro de que el proceso pueda concluir esta legislatura, «se ha abierto un escenario de innovación en un sector tradicionalmente conservador », pero advierte de que el cambio llega tarde, pues «España ya se ha quedado atrás» respecto a otros países de nuestro entorno.
El británico Sacha Michaud, responsable de Betfair en España, señala a MERCADOS que las empresas on line encontrarían razonable una tributación entre un 10% y un 20%, pero que si el Gobierno fija «una tasa demasiado alta no habrá aliciente para las empresas» y éstas podrían decidir no operar en nuestro país.
De momento, el acuerdo parece complicado. Si se fija una tributación para las modalidades on line, ésta no podrá ser diferente para el juego tradicional, lo que a su vez generaría el rechazo de las CCAA, que verían reducidos sus ingresos anuales.
Igualmente, si se autoriza por ley el juego en la Red las 24 horas del día, restringir el horario de apertura de los casinos tendrá poco sentido. Además, desde Codere indican que pedirán que las empresas de internet «tengan que pagar un peaje de entrada », un canon que compense a los negocios que llevan años ajustándose a las reglas.
El único punto de encuentro es que ninguna de las empresas está dispuesta a aceptar, como sugiere el anteproyecto de ley, que la ONCE y Loterías y Apuestas del Estado queden exentas de tributar. El único punto en el que el Gobierno se mojó.
La apuesta internacional de Manuel Lao
La empresa catalana Cirsa nació en 1978, en los primeros momentos de la Transición, de la mano del empresario Manuel Lao Hernández. Hoy, es uno de los referentes nacionales en el sector del juego, un holding que aglutina 212 empresas, tiene presencia en más de 70 países y da trabajo a casi 15.000 personas.
En 2009, Cirsa Gaming Corp obtuvo un beneficio operativo de 209 millones de euros, un 8,3% más que en 2008. Además, los ingresos de explotación ascendieron a 1.648 millones de euros, gracias, en buena parte, a la expansión del grupo en América Latina.
A finales del año pasado, el grupo contaba, según sus datos, con «26 casinos tradicionales, 48 electrónicos, 62.000 máquinas recreativas, 90 salas de bingo, 190 salones de juego y 92 puntos de apuestas deportivas».
La única empresa del sector que cotiza en Bolsa
Codere nació en 1980 vinculada a los esfuerzos de la familia Martínez Sampedro. Hoy, José Antonio Martínez Sampedro es el presidente y consejero delegado y Encarnación y Javier están en el consejo de administración.
Aunque la empresa se centró en un principio en las máquinas recreativas, ahora es un poderoso grupo internacional con fuerte presencia en Europa y América Latina.
Codere dispone de «54.000 terminales de juego, 139 salas de bingo, 275 puntos de apuestas, tres hipódromos y siete casinos en España, Italia, Argentina, Brasil, Colombia, México, Panamá y Uruguay», que dan empleo a casi 15.000 personas, según sus datos oficiales del segundo trimestre de 2010.
Además, desde 2007, Codere es la única empresa española del sector que cotiza en Bolsa.
El sueño cumplido de los hermanos Franco
La historia de los hermanos Franco está íntimamente ligada al desarrollo del juego en nuestro país. En 1965, Joaquín y Jesús Franco dieron sus primeros pasos en el sector del juego gracias a las máquinas que lograron importar. Apenas una década después nació Recreativos Franco, una de las tres grandes compañías del sector español y parte de un conglomerado que, a día de hoy, y pese al fallecimiento de Joaquín, el presidente, el año pasado, tiene un volumen de negocio de 326,5 millones de euros.
El grupo Franco emplea a más de 1.500 personas directamente y opera siete casinos en España, nueve bingos y hasta 70 salones.
En 2009, vendió 15.671 máquinas tragaperras y tiene un parque en operación que alcanza las 25.000 unidades.




