Ceuta se suma a Madrid y Cataluña y ultima su propia regulación del juego
7 abril, 2010Las empresas operadoras de máquinas recreativas estudian el inicio de acciones legales contra los juegos y las apuestas on line no regulados
12 abril, 2010Los extranjeros deben mostrar el pasaporte. A los nacionales les basta con pasar por el lector del torno su carné electrónico, donde consta que son mayores de edad y no tienen pendiente ninguna deuda de juego. De forma ordenada, una incesante marea humana fluye hacia la entrada del casino de Sentosa, la coqueta islita que se alza al sur de Singapur.
Base militar durante la época colonial británica, Sentosa es hoy un complejo turístico con playas de fina arena blanca, «chiringuitos» de diseño, restaurantes de lujo, miradores en la montaña con vistas espectaculares, senderos con neones en los árboles y, desde ahora, un casino que incluye seis hoteles, el mayor acuario del mundo y el primer parque de atracciones de la Universal en Asia.
En tiempos de crisis, la necesidad acucia incluso en Singapur, la pujante ciudad-Estado cuyos cuatro millones de habitantes disfrutan del nivel de vida más alto de Asia junto a Japón y Hong Kong. Tras décadas de prohibición, el Gobierno levantó en 2005 la veda que mantenía sobre los juegos de apuestas, permitiendo la apertura de dos casinos.
Coincidiendo con el Año Nuevo chino, el primero fue inaugurado por el grupo malasio Genting en Sentosa el pasado 14 de febrero. El segundo, perteneciente al emporio Sands de Las Vegas, echará sus ruletas a girar el próximo 27 de abril en un descomunal edificio de tres torres unidas por una gigantesca cornisa con piscina y palmeras para la zona VIP.
En total, ambos suman una inversión superior a los 7.000 millones de euros, ya que el World Resorts Sentosa ha costado 3.240 millones y el presupuesto del Marina Bay Sands, construido junto al mar, se ha disparado hasta los 4.127 millones. Una trascendental inyección de dinero para relanzar la economía de este «tigre asiático», importante nudo de comunicaciones en el Sureste Asiático que rivaliza con Hong Kong por el puerto con más tráfico mundial de contenedores y es sede de numerosas multinacionales y empresas tecnológicas.
Sin playas paradisíacas como las de Malasia, Tailandia o Indonesia, Singapur compite con sus vecinos con un turismo de servicios basado en las «boutiques» de lujo de la emblemática Orchard Road, la organización de congresos internacionales como la reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2006 y la celebración de la primera carrera nocturna en la historia de la Fórmula 1 en 2008.
Gracias a los dos casinos, las autoridades calculan que el turismo pasará de los 9,7 millones de visitantes actuales a 17 millones allá por el año 2015, cuando generarán unos ingresos de 15.753 millones de euros. Por su parte, los casinos reportarán este año más de 1.570 millones de euros, mientras que durante el próximo ejercicio ganarán 2.625 millones, según estimaciones de la consultora CLSA Asia-Pacific Markets.
Sólo el complejo de Sentosa, que ocupa 49 hectáreas y dispone de 1.800 habitaciones en sus seis hoteles, creará 10.000 empleos directos y 35.000 indirectos. En el primer año espera recibir unos 13 millones de visitas, que se repartirán entre el parque de atracciones de la Universal, el acuario, un centro de congresos con capacidad para 12.000 personas y, por supuesto, el casino, que tiene 530 mesas de juego y 1.300 máquinas tragaperras en sus 15.000 metros cuadrados.
Turismo
Vuelven las sospechas sobre el blanqueo de dinero
La apertura de los casinos despierta las sospechas sobre el blanqueo de dinero en Singapur. Según Merryl Lynch, 18.000 de sus 50.000 millonarios son indonesios que suman activos por valor de 65.426 millones de euros. Con las maletas cargadas de dinero, muchos de ellos escaparon de su país tras la caída del dictador Suharto en 1998. La transparencia en esta ciudad-Estado brilla por su ausencia en las inversiones multimillonarias de los poderosos «holding» estatales Temasek y GIC. Sin oposición en el Parlamento, no hay control político porque el poder lo ejerce la familia del ex primer ministro Lee Kuan Yew, cuyo hijo ocupa el cargo en la actualidad. Con un sistema judicial lejos de ser independiente, cualquier crítica sobre la corrupción es acallada mediante demandas por difamación.
El país levantó en 2005 la veda que mantenía sobre juegos de apuestas




