Los promotores de Gran Scala disuelven la firma gemela de ILD
7 febrero, 2009Los promotores de Gran Scala firman en Ontiñena el primer pago de los suelos
9 febrero, 2009El delegado en Cantabria de Loterías y Apuestas del Estado, Ignacio de la Sierra Ibarrola, es el responsable de pagar los grandes premios y un experto en el trato con jugadores con suerte y representantes de bancos.
-¿En época de crisis se juega más?
-No. Eso es una leyenda urbana. Puede haber más jugadores en días puntuales, como sucederá el próximo 6 de marzo en el que hay un bote de diez millones en el sorteo del Euromillones.
-¿Alguna historia que haya vivido como delegado?
-Al poco tiempo de nombrarme delegado pagué una lotería primitiva correspondiente al 15 de noviembre de 1990 agraciada con 30 millones de pesetas. Le tocó al dueño de un restaurante de Santander y vino a cobrarla el director de la sucursal del Banco Popular en Puertochico, José Pérez Díaz. Me pareció una persona encantadora. Me estuvo hablando de un viaje que había hecho a Las Hurdes. Luego, cuando saltó el caso del desfaco de más de 5.000 millones de pesetas la única foto que había de ‘Pepe el del Popular’ era una de Manuel Bustamante, vuestro fotografo, que nos había hecho en el acto de entrega del talón. Apareció en todos los periódicos recortada. Pero la revista ‘Epoca’ nos sacó a los dos y encima con el pie de foto cambiado.
-¿Los partículares son muy reacios recoger su premio?
-Por supuesto. La mayoría de las personas a las que ha tocado un premio muy importante cambian hasta de ciudad. Pero toda regla tiene su excepción. En la temporada 1961-1962 acertó la quiniela un capataz del cementerio de Ciriego. Le correspondieron 1.782.000 pesetas que en aquella época era dinero y él siguió en su habitual ocupación. Recientemente pague un premio de una lotería primitiva del sábado, de 62.000 euros, a un matrimonio.
-Supongo ¿que ese pellizco les alegró la vida?
-Pues sí. El hombre es un empresario. Me dijo que le venía fenomenalporque había solicitado un crédito a su banco e iba a mostrar rápidamente el talón. La mujer había validado el boleto en el despacho que tiene Pitusa Caneja en el Hospital Valdecilla, aprovechando que había ido allí a una consulta. Se enteraron de su premio cuando en el kiosko de Feygón, en el Sardinero, al ir a comprobar el boleto, la máquina advirtió que debían pasar por Delegación ya que el premio superaba los 600 euros.




