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Año tras año, sorteo tras sorteo, el principal ganador de la Lotería en las últimas Navidades ha sido Hacienda. Desde que el Gobierno aplicó en 2013 un impuesto del 20% a los premios superiores a 2.500 euros el Fisco ha recaudado 1.014 millones de euros por el tributo a los boletos agraciados. Una medida que en las últimas semanas ha provocado una cascada de protestas por parte del sector de los loteros, que esgrime un descenso de ventas que según sus cálculos ronda el 18%.
Esta caída del negocio también ha repercutido en los ingresos de Loterías y Apuestas del Estado. La empresa pública ha facturado un 9% menos desde 2012, último año sin impuesto. El ejercicio pasado la empresa pública ingresó 8.446 millones de euros, un 0,8% menos que en 2013.
El gravamen, no obstante, tampoco ha saciado las expectativas recaudatorias de Hacienda. Si el Gobierno tenía un objetivo de 824 millones el primer año, en 2013 tan sólo ingresó 267 millones, un 32% de lo fijado. Tampoco en 2014 logró esta cantidad y hasta enero de este año, 25 meses después de que el gravamen entrase en vigor, se ha llegado a sobrepasar los ingresos previstos para el primer año.
Firmas de protesta
Del lado del sector, asociaciones de loteros como Anapal o Fenamix presentaron en el Ministerio dirigido por Cristóbal Montoro un total de 210.000 firmas para protestar por este tributo. Los representantes de este tipo de comercio minorista, por su parte, lamentan que la medida se está traduciendo en la pérdida de clientes: si de por sí es complicado que «toque», ahora los premios son más reducidos.
Manuel Izquierdo, presidente de Anapal, destaca que, a pesar de la entrega de firmas, de momento el Ministerio no ha hecho «acto de presencia».
El secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, negó hace unas semanas que el Gobierno contemple la supresión de este gravamen aunque abrió la puerta a que si la evolución económica lo permite haya algún cambio al respecto. Aún así, desde Anapal esperan que «en las próximas semanas se produzca una reunión con ellos».
Izquierdo cree que el gravamen no ha generado ningún beneficio y añade que en estos tres años las ventas de Lotería «han descendido en torno al 20%». Las asociaciones destacan que los billetes ya pagan retenciones e IVA. Según sus palabras, este descenso ha continuado en lo que va de año, ya que en los primeros meses de 2015 las ventas bajaron un 0’6%. La recaudación del tributo, no obstante, aumentó un 11% entre enero y marzo de este año respecto al mismo trimestre del año anterior.
Posible solución
En la misma línea, Juan Antonio Castellano, presidente de Fenamix, lamenta el apoyo que están recibiendo las apuestas privadas respecto a la Lotería. Como sostiene, una posible solución podría haber residido en modificar el porcentaje de la recaudación de la venta de Lotería, destinando un 55% al Estado y un 45% a premios (en la actualidad estas ganancias se reparten de forma igualitaria).
Además, Castellano afirma que en el caso de los receptores mixtos -aquellos que se sitúan en un local donde se desarrolla otra actividad económica como bares- existe un problema añadido con la caída de ventas de la Quiniela, que en los tres últimos años ha reducido sus ventas, en sus palabras, hasta los 200 millones de euros. La competencia privada en locales de apuestas y el aumento de los juegos deportivos «online», explican también este retroceso.
Y es que muchos de los clientes que participan en este tipo de juegos lo hacen por los botes que, de forma periódica, ofrece Loterías y Apuestas del Estado. El tipo impositivo del Gobierno se aplica a partir de los primeros 2.500 euros de premio, por lo que los beneficios se ven mermados desde esta cantidad. «La gente se ha quejado y la medida se ha notado en las ventas», afirma Fernando Mendaña, propietario de un despacho de Lotería integral. Cree que esta iniciativa afecta a «todos los juegos por igual» y provoca la «pérdida de clientes».
Por su parte, Manuel Terán, también propietario de este tipo de negocio, cree que «aunque se modifique el gravamen, los clientes que se han ido ya no van a volver». En su caso sí cree que ha habido algunos juegos más perjudicados por este porcentaje, entre los que destaca la Lotería Nacional, ya que «normalmente da premios pequeños y con este nuevo porcentaje las ganancias se quedan en nada».




