Govern y PSC cierran un gran pacto económico que desencalla BCN World
29 marzo, 2014El empresaris del joc demanen a la Generalitat que inclogui tot el sector a l’acord de BCN World
31 marzo, 2014El ‘president’ y el líder socialista subrayan que el proyecto creará empleo e impulsará el turismo. El acuerdo deshiela la relación entre CiU y PSC y apunta la posibilidad de sondear nuevos pactos.
La implantación de BCN World está, desde ayer, más cerca. El president de la Generalitat, Artur Mas, y el primer secretario del PSC, Pere Navarro, solemnizaron en Tarragona el acuerdo bilateral que garantiza el apoyo suficiente para aprobar la ley en el Parlament. Ambos sacaron pecho del pacto: el ambiente era el de las grandes ocasiones. Y coincidieron en que la creación de empleo sumada al impulso del turismo en la Costa Daurada y de paso en Catalunya son aval suficiente para respaldar el complejo de casinos, hoteles y tiendas de lujo proyectado en Vilaseca y Salou, junto a Port Aventura. En la Torre del Pretori, en el corazón romano de Tarragona, había pocos a los que convencer. Casi todo el aforo era favorable al plan. No obstante, tanto el president como el líder socialista se esforzaron en destacar las virtudes y barrer los puntos flacos del proyecto. «No será un campi qui pugui, sino que se ajustará a una ley, que será clara y transparente», recalcó Artur Mas.
SIN CIFRAS CONCRETAS
El jefe del Gobierno catalán insistió en la creación de puestos de trabajo que reportará esta inversión, algo que en boca de Navarro había sido un «tenemos que dar respuesta a la gente que sufre». En las comarcas del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre la tasa de desempleo alcanza el 27%, la más alta de Catalunya. Aunque el president evitó explícitamente cuantificar puestos de trabajo directos o indirectos («serán miles», opinó), sí rebatió que vayan a ser empleos centrados únicamente en la construcción. «No es verdad que estemos cayendo en los vicios y errores de otras épocas», dijo a quienes ven en BCN World una nueva apuesta por el monocultivo del tocho.
Navarro apuntó que habían afrontado el plan de BCN World «sin prejuicios» y que el pacto rubricado ayer ha logrado «adaptar» sus exigencias. El presidente del grupo parlamentario socialista destacó la creación de un grupo de trabajo entre ambas partes, tal como informaba ayer EL PERIÓDICO, que velará para que se cumplan los acuerdos referentes a un «urbanismo sostenible» o a la asignación de un 1% de la inversión total del complejo a un fondo social para programas de todo tipo en la zona, incluida la lucha contra la ludopatía. Esta aportación adicional de los inversores, que no aparecerá en la ley sino en el acuerdo bilateral CiU-PSC, fue el escollo más difícil de salvar en la frenética negociación de los últimos días, y se antoja complicado de argumentar ante las firmas que no son operadoras de juego y ya han dado el sí a la promotora Veremonte.
TURISMO DE NEGOCIOS
Navarro blandió como un éxito que en la ley se incorpore una cláusula que garantice los ingresos de la Generalitat en casinos, a pesar de la rebaja de la tasa del juego del 55% actual al 10% exigida por los promotores. Esto supondría que, a pesar de que los casinos pagarán menos por sus ganancias, esta cifra no deberá ser inferior a los 17 millones de euros que actualmente ingresa la Generalitat por este concepto. Esta condición ya constaba en las enmiendas del grupo de CiU, ya que el presidente de BCN World, Xavier Adserà, la ofreció durante su comparecencia en el Parlament, en enero pasado. Adserà estaba ayer en primera fila.
«No solo será juego», prosiguió el president Artur Mas al glosar la inversión. «Será sobre todo para atraer convenciones y congresos y turismo familiar», insistió, y a continuación se esmeró en restar importancia a los casinos, a los que se refirió como «otros complementos».
El acuerdo entre nacionalistas y socialistas significa un deshielo en las relaciones entre ambas fuerzas políticas, muy maltrechas a raíz del debate sobre la independencia, y apunta la posibilidad de sondear futuros pactos políticos. Navarro lo puso de manifiesto: «Cuando usted y yo hablamos, president, Catalunya avanza». Y Mas encajó el cortejo recordando que en tiempos no muy lejanos era habitual y «debería ser la filosofía permanente».




