Los juegos de azar como opción para salir de la crisis
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Dice que nunca soñó con ser millonaria. Prueba de ello es que ni siquiera comprobó los números del sorteo del euromillones celebrado el pasado viernes por la noche. Y buena parte de verdad tiene que haber en su aseveración cuando tampoco lo hizo ni en las 24 horas siguientes ni en las 36 posteriores. No fue hasta el lunes, cuando una llamada de teléfono desde Madrid le comunicaba que había ganado la friolera de 126.231.764 euros (en pesetas suena aún más fuerte, más de 21.000 millones), el premio de mayor cantidad jamás obtenido en la lotería europea por una única persona. ¿Su respuesta? «Ninguna, sólo se asustó».
Así lo explica José Mieres, director general de Serviapuestas. es, empresa gestora de loterías y apuestas on line en España, quien llevaba desde el sábado intentando contactar, sin éxito, con la nueva millonaria. «Creí que me estaban tomando el pelo cuando recibí la comunicación por internet», señaló la joven. Así que mandó el e-mail directamente a la papelera virtual.
¿Qué quién es la afortunada millonaria? Eso es lo que querrían saber muchos asesores financieros, y más en tiempos de crisis, pero Serviapuestas. es, con sede en Madrid, no puede desvelar su identidad si ella no quiere. Y no quiere, claro, al menos por el momento. Lo único que ha trascendido
(estratégicamente en la página de la empresa de lotería on line, que ha colgado el tradicional cartel, esta vez en la web, de «primer premio vendido aquí») es que es una joven de 25 años, residente en Mallorca y que juega desde el año 2006 a la lotería en la red.
A través de la gestora de lotería on line, que se ha convertido en la portavoz de la premiada, con el consiguiente beneficio publicitario que esto conlleva, se ha conocido que a la joven le cuesta asimilar que se ha convertido en una mujer rica, muy rica. En tal estado se encuentra que el martes, un día después de saber la noticia, aún no lo había comunicado a su familia. «Necesito pensar. Ser multimillonaria no estaba en mi pensamiento», dice.
Eso no quita para que ya tenga planes para el futuro. Quiere cambiar su «pequeña casa» por una finca donde criar caballos («siempre me han gustado los animales y la naturaleza»). Y, también, donar una «importante cantidad de dinero» a una entidad dedicada al estudio de enfermedades raras (al parecer, su madrina sufre una extraña alteración de la que no quiere dar datos para evitar su identificación).
Un dato más: la combinación ganadora era la escogida por su abuelo durante treinta años. «Nunca le tocó ni un duro», dice. Él no tuvo suerte. Ella sí.




