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31 mayo, 2010Tanto es así, que la variante casi única a la que se juega en estas timbas es al denominado Texas Holdem, que es la que triunfa en los torneos y que tiene una enorme popularidad en EE.UU. y Europa. Es una modalidad que exige destreza, capacidad de cálculo mental, método y, obviamente, suerte, para salir airoso.
«Los que mejor juegan son los chavales que vienen de las carreras técnicas, porque son los que mejor saben calcular las probabilidades», añade P.J. En la visita a varias timbas en tres ciudades, La Vanchos jóvenes estudiaban en facultades como Ingenieros de Caminos, Económicas o Telecomunicaciones.
«El póquer es un 40 por ciento de método, 40 por ciento de experiencia y un 20 por ciento de suerte». Lo dice Manel, estudiante de la Universidad Jaume I de Castellón. «Pero al contrario que en el ajedrez, donde quien más sabe siempre gana, aquí un tipo con suerte te puede arruinar el día, aunque el buen jugador, a la larga, gana». Manel está sentado junto a otros diez jugadores en una mesa de un piso que organiza partidas. Dice que tiene 23 años, pero parece tener menos. Conoce a sus adversarios, que deben tener más o menos su misma edad; así como el crupier. Hablan mucho entre ellos en cada mano. Se gastan bromas e incluso se podría decir que hay buen rollo. La ciega -apuesta mínima exigida al que va de mano- es de 50 céntimos.
Delante de cada uno no debe haber más de 100 euros
Cuando la partida comienza algunos se ponen gafas de sol, otros incluso tapan sus cabezas y medio rostro con capuchas. Se trata, dicen, de evitar que el rival «te pueda ver el gesto y los ojos; porque los ojos lo dicen todo de ti». Estos jóvenes juegan con las reglas del póquer, sin cambios y sin variaciones.
Los jugadores entran con dinero y pueden levantarse en el momento que quieran. Al contrario que en los torneos, aquí no hay tiempo obligado para decidir la apuesta; lo que provoca que algunas manos se eternicen. «Hay días que van bien y puedes durar toda la noche; hay otros en que en pocos minutos te limpian», señala Manel.
¿Por qué no te vas de fiesta? «Ya me iré, todo a su tiempo; pero con 30 o 50 euros tampoco tienes para mucha fiesta y aquí si sabes jugar puedes pasártelo también muy bien», apunta Toni. A altas horas de la mañana, ninguno quiere contestar a la pregunta, dicen, más delicada: ¿cuánto has llegado a perder en el póquer? «Las derrotas más dolorosas se olvidan pronto», apuntan.




