«El sorteo del Gordo de la Generalitat no será viable, fracasará»
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La suerte está echada. Catalunya tendrá, el próximo 31 de diciembre, su propio sorteo de la Grossa de Cap d’Any. Los boletos costarán cinco euros, que podrán comprarse en al menos 25.000 puntos de venta –desde supermercados hasta mercados, gasolineras, bares, grandes superficies o tiendas de barrio– y se prevé vender décimos por valor de 15 millones de euros, según la Confederació de Comerç de Catalunya, organización que plantea la idea al Govern. La Generalitat afirmó ayer que todavía no podía concretar estas cifras. El 70% de lo ingresado, según la Confederació, se destinará a premios (por cada euro invertido en el número agraciado con la Grossa se pagarán 100.000 euros) y el 30% restante (4,5 millones) se invertirá, en este primer sorteo, en programas y ayudas destinadas a la infancia. Se prevén también sorteos por Sant Jordi, Sant Joan y la Diada del 11 de Setembre, según la Confederació de Comerç. ¿Qué es lo que de momento está concretado oficialmente? El departamento de Economia sólo confirma oficialmente la celebración de un sorteo, el de la Grossa de Cap d’Any, y precisa que el resto están en estudio. La voluntad es presentarlo públicamente el mes de septiembre y dar entonces todos los detalles, muchos de cuales ahora todavía no están concretados, como el de la estimación de recaudación, sobre la que el Govern se resiste de momento a dar cifras. ¿Cuándo se empezó a gestar políticamente la idea? Desde la óptica de la Generalitat, la necesidad cada vez más acuciante de encontrar nuevos ingresos está en el fondo de la creación de esta lotería. De acuerdo con este principio genérico, y más allá de las conversaciones mantenidas con los comerciantes para desarrollarla, el Govern empieza a plasmar la idea en su reunión del pasado 9 de abril, en la que, mediante un decreto de Economia, incorpora una nueva modalidad de lotería a su catálogo de juegos con la aprobación del reglamento de la llamada lotería pasiva, que justifica precisamente en motivos económicos: “El retroceso de la economía y el alto nivel de competitividad existente en el sector del juego ha provocado una reducción progresiva de los beneficios generados por las loterías titularidad de la Generalitat, que se destinan íntegramente a financiar proyectos de acción social a través del departamento de Benestar Social i Família, por lo que con el lanzamiento de esta modalidad se pretende aumentar los ingresos públicos procedentes de las loterías catalanas”. Y el reglamento se desarrolla con una orden del 10 de junio, del departamento de Economia, que establece las categorías de los premios y sus importes.
¿Cómo surgió la idea?
La propuesta partió de la Confederació de Comerç de Catalunya, tal y como revela su secretario Miquel Àngel Fraile. “La planteamos como un acto de responsabilidad social, como una herramienta para obtener un dinero, imitando el modelo de la Marató de TV3 y a través de nuestros negocios, para destinarlo a campañas concretas”. En este primer sorteo los beneficios irán a programas para la infancia. “Es, por encima de todo, una iniciativa de carácter social en unos momentos muy difíciles por la crisis. Y el Govern nos compró la idea. No es cierto que la propuesta partiera de la Generalitat”, asegura Fraile.
¿Qué beneficio obtienen los comerciantes?
“Los comerciantes formamos parte del paisaje urbano de este país y en muchos municipios somos los principales empleadores. Simplemente ofrecemos nuestros negocios como punto de venta”, insiste Fraile. “Sí que es cierto –reconoce- que cobrarán un 6% del total del importe obtenido con la venta de los billetes. Es lo que se cobra en todas las loterías, pero al haber tantos puntos de venta esos beneficios, a nivel particular, serán insignificantes. No haremos negocio”.
¿Cuándo empieza la venta para el primer sorteo de Cap d’Any?
La previsión es poner en circulación los primeros décimos la segunda quincena de septiembre.
¿Quién ha calculado una venta de quince millones de euros para este primer sorteo?
La cifra, revela Miquel Àngel Fraile, la fijó el Govern tras los estudios de mercado. En este primer sorteo se van a poner en circulación 30 décimos o series, a cinco euros el boleto, de cada número que entrará en el bombo, desde el 0 hasta el 99.999. El premio para el número agraciado con la Grossa será de 100.000 euros por cada euro jugado, idéntico al del sorteo de Navidad. O lo que es lo mismo, si el ganador tiene cuatro décimos de cinco euros, lo que correspondería a los 20 euros del boleto del gordo, el premio sería de 400.000 euros.
¿Se prevé la posibilidad de ampliar esa cifra de quince millones?
“Sí. Siempre puede aumentarse el número de boletos que entran en sorteo si la iniciativa tiene una buena respuesta”, anuncia Fraile.
¿Intervinieron los comerciantes a la hora de decidir el destino de los cuatro millones y medio que calcula ingresar la Generalitat?
Esa fue una condición innegociable, revela Fraile. “Nuestro objetivo siempre ha sido que ese dinero se destine, en cada sorteo, a una campaña concreta para que el resultado obtenido con los beneficios sea bien visible”.
¿La lotería catalana ha nacido para hacer competencia a los sorteos tradicionales del Estado?
Fraile es tajante: “Cuando planteamos al Govern esta propuesta dejamos claro que los comerciantes no íbamos contra nadie, ni queríamos competir con las loterías del Estado. De hecho en el gordo de Navidad se venden en Catalunya unos 600 millones de euros y nosotros pondremos a la venta 15. Esta iniciativa, que planteamos como una propuesta solidaria, sólo busca sumar, abrir una nueva vía para obtener recursos cuyo destino tiene que ir a parar a fines sociales. Cada uno es libre de comprar la lotería que más le guste. En este sentido el president de la Generalitat, Artur Mas, fue ayer más explícito al afirmar que “con esta lotería ganamos todos, porque a diferencia de la lotería del Estado todo el dinero que se jugará en Catalunya se va a quedar aquí”. Y añadió: “Los afortunados con el primer premio van a ganar, pero aquellos que no tengan esa suerte saben que una parte del dinero invertido en el juego servirá para ayudar, por ejemplo, a la infancia de nuestro país”.
¿Qué opinan los loteros que venden lotería del Estado?
Xavier Gabriel, propietario de la Bruixa d’Or de Sort y uno de los loteros que más vende, considera que la iniciativa “no tiene ningún sentido”. Lejos de temer un descenso de ventas, afirma que desde que ha saltado la noticia, “se han incrementado las entradas de compradores por internet”. Xavier Gabriel añade que si la Generalitat quiere apostar en serio en el mundo de las loterías y conseguir ingresos extra “habría tenido que jugar fuerte y poner a la venta décimos a veinticinco euros”. Lo de los billetes a cinco euros considera que es una “idea más propia de un feriante que de un Govern”.
¿Podrán aplicarse recargos y venderse participaciones?
El sistema que se va a implantar en Catalunya es prácticamente calcado al del sorteo de la lotería de Navidad. Por lo tanto aquellos comercios que lo soliciten, en función de la disponibilidad de décimos, podrán emitir participaciones. Nadie les prohibirá, por otro lado, aplicar recargos en la venta de esos boletos, según revela Miquel Àngel Fraile, tal y como se hace con los décimos del gordo y el Niño. El comprador será el que decidirá si quiere o no pagar ese recargo, dinero que en la mayoría de los casos va a parar a asociaciones, entidades deportivas o fines sociales.
¿Se ha fijado un límite de sorteos al año para esta nueva lotería ?
El Govern, según Fraile, inicia esta aventura con la programación de cuatro sorteos: el de Navidad, fijado para el día de Fin de Año, por Sant Jordi, Sant Joan y por la Diada.
¿Las administraciones de lotería del Estado podrán vender la lotería catalana?
No. La distribución de esos boletos queda reservada para los comercios y negocios de venta al público de Catalunya que decidan sumarse a la iniciativa. De momento se tienen ya confirmados más de veinticinco mil puntos de venta. Y otra novedad que llega con esta nueva lotería es que la misma la podrán distribuir también los vendedores ambulantes.
¿Qué opina Esquerra Republicana, socio en la sombra del Govern, de esta propuesta?
El secretario general adjunto de ERC, Lluís Salvadó, ha avalado que el Govern se plantee crear una lotería catalana con un sorteo este fin de año porque dará a las arcas de la Generalitat unos “ingresos oportunos” en tiempos de crisis. Salvadó señaló que esta medida no resolverá el problema de ingresos de la administración catalana, pues la solución pasa por que la Generalitat se dote de una “hacienda propia” al margen de la del Estado.
¿Desde cuándo existen las loterías catalanas?
Las loterías catalanas inician sus actividades de comercialización en el año 1987 (aunque la Entitat Autònoma de Jocs i Apostes se creó un año antes). Las primeras fueron la lotería instantánea Loto Ràpid (en abril) y la Lotto 6/49 (otoño). En años sucesivos, la evolución de la cartera de juegos se fue ampliando (Trio, Super 10 y Loto Express, mientras que los juegos Pica 3 y Pica, introducidos en 1998, se eliminan en el año 2005). La red de distribución de agentes vendedores la forman establecimientos que complementan esta actividad con su negocio; sobre todo bares, quioscos, librerías y estancos.
¿Cómo han evolucionado los ingresos de la lotería catalana estos años?
La Lotería catalana han reducido sus ventas un 38% en total desde que se inició la crisis. Las ventas han pasado de los 64,74 millones de euros en el año 2007 a los 39,91 millones de euros en el 2012. Las reducciones más importantes se han dado en la Lotto 6/49, donde los ingresos han pasado de 28,1 millones en el 2007 a 16,72 millones en el 2012 (con una reducción del 25,5%) y de la Loto Express, que ha pasado de recaudar 18,73 millones a 13,08 millones en este mismo periodo, es decir, un recorte del 30%.
¿A qué se destinan los beneficios de la Lotería de Catalunya?
A lo largo de sus 25 años de historia, los beneficios se han destinado a proyectos de acción social (un total de 210 millones). Entre estos, encuentran la reconversión de las residencias La Mercè (Tarragona) y de Creu de Palau (Girona), la construcción de la residencia Onze de Setembre (El Prat), la rehabilitación de la residencia Natzaret (Móra d’Ebre), o la construcción de las residencias para disminuidos de Can Flaquer (Mollet) o Montserrat Betriu (de Barcelona).




