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11 marzo, 2021El plan del Ayuntamiento de Barcelona contra el fraude en la ciudad ha llevado a inspeccionar la actividad económica de 64 bingos, salas de juegos y plataformas de apuestas.
Es una labor meticulosa, paciente, casi de hormiga. Pero su fruto se traduce con muchos ceros y va directo a las arcas municipales, donde debería haber ido a pagar desde el primer minuto si los negocios inspeccionados hubieran tributado adecuadamente por su actividad económica en Barcelona. En este caso, el examen se ha cernido sobre 64 salas de juego, bingos, plataformas de apuestas y el casino de la ciudad: muchos de ellos cumplieron con sus obligaciones fiscales en el municipio, pero algunos sumaban una brecha total de 18 millones de euros en sus impuestos en los cuatro años revisados, cifra a la que hay que añadir 400.000 euros de intereses y otro tanto en sanciones.
El balance supone un paso más en las inspecciones intensificadas desde 2016 por parte del Ayuntamiento de Barcelona para detectar fraude fiscal entre grandes empresas en el ámbito municipal. Las pequeñas se controlan automáticamente por programas con muy poco margen de error y procedimientos estandarizados. Pero entre las grandes compañías esos filtros eran insuficientes y se redoblaron los esfuerzos.
Errores y descuidos
Cabe matizar que a la actividad de fraude se le atribuye intencionalidad y conlleva sanciones, aunque el consistorio sostiene que en ocasiones no se declara parte de la actividad por error o descuido, como se puede intuir al revisar datos y cruzarlos con otras fuentes, como son el catastro, las agencias tributarias estatal y autonómica, los notarios… Y es que las cifras analizadas por la dirección del Instituto Municipal de Hacienda (IMH) no se refieren a beneficios, sino a recursos declarados. Por ejemplo, en el caso del sector del juego, no haber declarado el número de mesas de juego reales o los cartones de bingo en venta. Son muchos los elementos que pueden influir en la fiscalidad final.
En primeras fases, la lupa se puso sobre empresas distribuidoras distribuidoras de energía y las grandes superficies comerciales. El gerente municipal de Presupuestos y Hacienda, Jordi Ayala, explica a este diario que en el anterior mandato el refuerzo inspector se tradujo en 70 millones de euros, mientras que en el actual suma ya 46. De estos, el sector del juego ha precisado dos años de arduo trabajo para llegar a revisar sus cuentas de los ejercicios 2015 a 2018.
No ha sido una tarea fácil por su estructura. Para empezar, Barcelona cuenta con muchas empresas de juego gestionadas por personas físicas que no pagan IAE (impuesto de actividades económicas), que en la actualidad solo se tributa en la ciudad en los casos de negocios que superan el millón de euros anuales facturados. Además, pese a a la nueva oferta de empresas de apuestas online, muchas de estas tienen domiciliados sus impuestos en otros países. De hecho, en esta categoría solo 11 lo hacen en la capital catalana. El resto de las empresas inspeccionadas son 30 salones de juego, 22 de bingos y máquinas recreativas y el casino.
Búsquedas «imaginativas»
Los afectados por las supuestas infracciones que en esta ocasión suman 18 millones pueden recurrirlas, aunque Ayala señala que es frecuente que primero se efectúen los pagos dado que los intereses en estos casos son muy altos. No obstante, asegura que cada uno de los casos está muy documentado porque en estos años el ayuntamiento ha doblado, de 6 a 12 personas, el cuerpo de inspectores del IMH, integrado por economistas y juristas. Este equipo recurre en ocasiones a búsquedas «imaginativas » para poder contrastar datos declarados sobre un negocio sobre su volumen o capacidad reales, siguiendo diversas pistas.
El ayuntamiento destaca que el resultado de esta lucha contra posibles fraudes se traduce no solo en una recaudación directa de impuestos para la ciudad, sino que sensibiliza a otras muchas empresas locales sobre su contabilidad y hace que en los siguientes ejercicios no se relajen.
Fuente: El Periódico
Autora: Patrícia Castán





