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20 octubre, 2009Con 26 años, Leo Margets es la mujer que más lejos ha llegado en el Campeonato del Mundo de Póquer de Las Vegas
Empezó a jugar de manera casual, tras una cita que acabó en partida. Ahora vive de las cartas. Barcelonesa de 26 años, es la mujer que más lejos ha llegado en el Campeonato del Mundo de Póquer de Las Vegas. Este fin de semana juega sobre la mesa del Casino de Monte Picayo en Valencia.
¿El póquer es una ciencia, un arte, un juego, un deporte o un vicio?
Es una ciencia basada en una información imperfecta. Se estudia pero hay variables, datos que no sabes.
¿Matemática o intuición?
Un poco de todo. El juego «on line» es más matemático. En vivo más psicológico.
¿El jugador debe ser buen actor?
Sí, en un momento determinado. Pero no basta con ser buen actor.
En el juego, ¿la información es poder?
Totalmente.
El póquer está rodeado de mitos. Desmonte algunos. El ambiente con oscuridad, humo, güisqui…
Es un mito total. La gente ha visto muchas películas. Nada que ver. No se puede fumar, no hay ambiente oscuro. Y el perfil es gente joven, universitaria.
¿Y el juego de farol?
Sí, se juega, pero se sobrevalora mucho. Hay a quien le gusta, por el ego. A mí me gusta más el semifarol, que es cuando no tienes nada pero sí cartas que te sirven, si «te pagan» te queda esperanza.
¿Cuál es la cara de póquer?
No debe haber una, hay que adaptarla a las circunstancias. La cara debe de ser de cero información. Pero a veces se refiere a la sonrisa forzada…
¿Y lleva usted un as en la manga?
De eso ni entiendo.
¿Las Vegas es el paraíso del juego?
Eso sí es verdad. Es la meca, allí la lié un poquito. El póquer está en el día a día, forma parte de la cultura americana. Nos llevan años de ventaja.
En España está de moda por la televisión y por internet.
La tele ha hecho mucho. Y el póquer «on line» porque puedes jugar 24 horas.
¿A qué más juega?
No juego a nada más. No tiene nada que ver. Esto es matemáticas, saber interpretar los gestos, los movimientos de la gente.
A sus amigos los desplumará…
No, no quieren jugar conmigo. Y muchos son muy buenos jugadores.
¿Por qué juegan con gafas de sol?
Algunos dicen que es para disimular los ojos, pero es para observar sin ser visto.
Se prepara físicamente antes de un torneo. ¿Tan duro es?
Salgo a correr una hora antes porque siempre me ha gustado. Pero no todo el mundo lo hace. En Las Vegas estuve ocho días jugando, sin correr, y fue mi mejor torneo.
¿Cuántas horas puede estar sin levantarse de la mesa?
Allí estuvimos trece horas diarias, con el único descanso de la cena.
¿Las cartas lo son todo?
Son un accesorio más. Depende de la fase. Cuando empiezas a jugar, sí importan, pero luego es más interpretar la acción.
¿Es supersticiosa? ¿Lleva amuletos?
Mucha gente lleva. En general, no. Porque nosotros defendemos que el póker no es cuestión de suerte.
¿Es el póquer un mundo masculino?
Hay más tíos que tías, pero no es un mundo machista. A mí siempre me han respetado mucho. Y en la mesa no hay hombres ni mujeres ni hay amigos.
¿Hay una jugada estrella?
No hay una jugada favorita, es aquella que te da más puntos. Aunque los ases son lo mejor.




