AECJ, CEJ, COFAR y ANESAR emprenden una campaña para combatir la prohibición de fumar en los locales públicos
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Ni un local de restauración con humos. Ése parece ser el lema que la ministra de Sanidad y Política Social quiere aplicar con su proyecto de modificación de la denominada prohibición total. El objetivo es claro: que en ningún bar, cafetería ni restaurante de España se permita encender un cigarrillo.
“Será una ruina para el sector”, exclama desde la Federación Española de Hostelería (FEHR) José Luis Guerra, adjunto a la presidencia. “Si ahora los hosteleros tienen una caída media de sus ingresos del 14 por ciento, de salir adelante la propuesta se añadirá un10 por ciento más de caída en el volumen de ventas”.
La propuesta tiene partidarios y detractores. Y en mitad de la batalla se encuentran los empresarios que desde hace cuatro años, cuando se aprobó la ley antitabaco –que obliga a habilitar zonas de fumadores aisladas y separadas del resto en aquellos establecimientos de más de 100metros cuadrados donde se permita fumar– han invertido miles de euros en reformas y sistemas de aislamiento. “El importe medio de la inversión es de 20.000 euros y ahora puede que sea un dinero perdido”, se lamenta Guerra.
10.000 bares
¿Cuántos son los afectados? Desde el ministerio se cifra el número de establecimientos que han acometido reformas de este tipo en entre un 1 y un 3 por ciento. Tomando como referencia las estadísticas de FEHR, que hablan de que en España hay un total de 84.879 restaurantes, 15.935 cafeterías y 246.574 bares, significa que entre 3.473 y 10.421 establecimientos han invertido dinero en aislar la zona de fumadores acorde con la ley, según estimaciones oficiales. “La cuestión no es cuántos son, sino si se les va a compensar por el gasto que acometieron y que ahora parece que no va a servir de nada”, insiste Guerra.
“Estamos en fase de conversaciones para con sensuar el tema de la mejor manera posible y estudiar las opciones”, señalan desde el Ministerio de Sanidad y Política Social.
En cualquier caso, desde FEHR animan a sus asociados “a que presenten reclamaciones judiciales.
Consideramos que hay un derecho a reclamar aquella parte de la inversión que no haya sido amortizada”. ¿Y qué dicen los empresarios del sector, dueños de establecimientos, que han gastado tiempo y dinero en separar las zonas de humos ante esta perspectiva? “Podrían darnos un tiempo de carencia hasta que amorticemos la inversión”, propone Francisco Iturbe, director general del Grupo Nebraska. “Nosotros invertimos 12.000 euros en dos locales. Si después de gastarnos esto resulta que quien no ha invertido nada va a disfrutar ahora de una ventaja, lo lógico sería que a nosotros nos dejaran amortizar la inversión”.
Puertas automáticas
“Yo me gasté 10.000 euros en mi restaurante y ahora veo que no me va a servir de nada”, se lamenta Norberto Hermida, propietario del Restaurante Utopía en La Coruña. “La ley era tan estricta que incluso me obligaron a que las puertas que separan una zona de otra fueran automáticas”.
Hermida tiene claro que a través de las asociaciones del sector algo tienen que hacer: “Hemos gastado mucho dinero para cumplir una ley que no nos ha beneficiado en nada. Incluso estéticamente nos ha perjudicado”, señala en alusión a las mamparas que separan una y otra zona en los comedores.
“Yo no me opongo a la ley, pero no nos pueden dejar en la misma situación que quienes no invirtieron nada”.
“Es que esto lo tenían que haber hecho desde el principio”, comenta Honorio Fernández, consejero delegado de La Alpargatería, una cadena que cuenta con 15 restaurantes repartidos por la Comunidad de Madrid. Este grupo hostelero ha invertido una media de “entre 6.000 y 10.000 euros en cada local” para adecuarse a la ley vigente”.
El dinero no ha sido el único problema para estos dos empresarios hosteleros a la hora de hacer cumplir la ley en sus establecimientos: “Si llega un padre con su hijo y quiere comer en la zona de fumadores, le tienes que decir que no puede, porque va con un menor”, explica Hermida. “Nosotros hemos tenido malas experiencias con eso porque no somos quiénes para decirle al cliente dónde tiene que comer”, añade Fernández.
Recuperar la inversión realizada, o evitar que se convierta en dinero perdido no es la única preocupación económica de la hostelería. Porque, según denuncian, una vez que entre en vigor la prohibición total “nos va a afectar económicamente”, como desgrana Pascual Gijón, gerente del restaurante Casa Gijón de Valencia: “Nosotros estuvimos tres meses sin admitir fumadores y perdimos el 60 por ciento de las ventas. A partir de hacer la reforma y permitir fumadores en los salones se recuperó, pero creo que con la propuesta de la ministra se van a perder las ventas de sobremesa”, se queja.
La polémica irlandesa
“Hay gente que dejará de venir y buscarán los bares con terraza, que serán los grandes beneficiados”, comenta Iturbe. “En Irlanda, que es el único país de la UE con prohibición total, los datos oficiales hablan de un 24 por ciento de bares y un 8,6 por ciento de restaurantes cerrados”, defienden desde FEHR.
Sin embargo, desde Sanidad matizan que en ningún país de la UE con restricciones al tabaco se han registrado descenso en los ingresos, y que el caso irlandés no es achacable en exclusiva a la ley, sino que debe interpretarse en el contexto de la actual crisis internacional.
En cualquier caso, ¿qué pasará entonces con las zonas separadas para fumadores? “Nosotros estamos pensando en usarlo como reservados o zona para niños”, propone Silvia Rocha, directora general del Grupo Clericó, quien no está “tan segura de que vaya a suponer una pérdida de clientes. Sólo veo riesgo si el cumplimiento no es homogéneo”, es decir, si las inspecciones no garantizan que todos los establecimientos estén libres de humos y operen en igualdad de condiciones.




