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9 diciembre, 2010Faltan tres semanas para el fin de 2010, un año que comenzó con el reto del Gobierno de endurecer la ley antitabaco, y que se ha visto aplazado hasta el próximo enero.
El horizonte puede alejarse hasta el mes de julio si finalmente el Senado respalda la propuesta de ampliación del plazo formulada por el PP y aprobada en la comisión de Sanidad del pasado día 1. La incógnita quedará despejada la próxima semana, cuando ésta, y otras propuestas, como la creación de peceras para fumadores en bingos o casinos, sean nuevamente debatidas y votadas en un nuevo pleno de la Cámara Alta.
Mientras que cada parte implicada en el debate despliega su capacidad disuasoria en un intento de influir en la opinión pública con argumentos que justifican la necesidad de prohibir, o no, fumar en bares y restaurantes, el Gobierno ha incrementado un 28% los impuestos sobre el tabaco, una medida “encaminada a reducir el consumo del tabaco para proteger la salud de los ciudadanos”, según la vicepresidenta económica Elena Salgado, y que, de paso, reportará 780 millones de euros adicionales a las finanzas públicas.
Las pérdidas económicas y la destrucción de puestos de trabajo es el arma que esgrimen los opositores contra el endurecimiento de la actual ley antitabaco.
La Asociación de Maitres y Camareros de España (Amycel) se manifestó hace unas semanas en contra de la prohibición de fumar en hostelería.
“Está bien que quieran defender nuestra salud, pero no a costa de nuestro empleo y, mucho menos, sin consultarnos”, asegura el presidente de la Asociación, Mariano Castellanos, que apoya la propuesta de la Federación Española de Hostelería (FEHR) de habilitar espacios separados para fumadores.
La Asociación Empresarial de Ocio Nocturno de la Comunidad de Madrid, ha difundido esta semana los resultados de una encuesta realizada en las principales zonas de copas de la capital que revela que el 66% del público es fumador (el 47% de forma habitual y el resto ocasional), y que el 73% está a favor de que se creen zonas para fumadores, una medida que respalda el 48% de los no fumadores.
En cuanto al impacto económico que pueda tener una ley más restrictiva, el 56% de los establecimientos cree que conllevará pérdidas, el 34% de los empresarios opina que facturará lo mismo y el 10% prevé un aumento de la recaudación.
Una de las partes más beligerantes del polo opuesto, las que abogan por la prohibición total de fumar, es el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) que, además de descartar tajantemente que exista base alguna para que los españoles acudan menos a bares y restaurantes si no se les permite fumar, acusa a la industria tabacalera de estar detrás de los augurios de las pérdidas en hostelería.
En un comunicado, el CNPT asegura que “los fabricantes y comercializadores de tabaco llevan tiempo intoxicando al respecto porque, ellos sí, tienen razones para estar preocupados”, y asegura que “un documento interno de Philip Morris desclasificado por orden judicial revela la financiación de un estudio sobre el impacto económico de las prohibiciones”, una estrategia “de la que los hosteleros harían bien en desmarcarse”.
El CNPT apela a lo sucedido en otros países en los que está vigente la prohibición de fumar en bares y restaurantes, como Irlanda (donde no se puede fumar en hostelería desde 2004), donde la previsiones apuntaban a pérdidas del 25% y que tres años después se tradujeron en un incremento del 13,7% de trabajadores en el sector.
En Francia, desde enero de 2008 no se puede fumar en hostelería pero el Instituto Nacional de Estadística constató, un mes después, un aumento del 3% en las ganancias de los restaurantes y del 0,2% en los bares.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) apela “a la responsabilidad de los senadores españoles a favor de la salud pública”, y a través de su presidente, Juan Ruiz Manzano, lamenta el resultado de la votación del Senado del día 1, ya que “con la propuesta, se pierde la oportunidad de dotar a España de una auténtica Ley del Tabaco que sirva para proteger la salud de los no fumadores frente al aire contaminado por el humo del tabaco”.
Y mientras unos y otros se enzarzan en discusiones, la última encuesta sobre alcohol y drogas en España, realizada por Ministerio de Sanidad y difundida hace unos días, revela un dato que obliga a reflexionar sobre si la ley antitabaco está logrando su propósito: en 2007 fumaba el 31,5% de los varones de entre 15 y 34 años, una cifra que subió hasta el 36% en 2010. A excepción del grupo de mujeres de 15 a 34 años, donde ha bajado un 1,7% la cifra de fumadoras, en el resto de los grupos (incluidos los que llegan hasta los 64 años) fuman más que hace dos años.




