Cirsa coloca una emisión de bonos por valor de 120 millones
7 enero, 2014La deuda hunde a Codere en el ‘default’
14 enero, 2014La casa de juegos se dispara el 64% en el mercado continuo tras refinanciar su deuda
Un abanico de factores excepcionales ha colocado a Codere en una situación límite. En los últimos tiempos, la empresa, especializada en juegos y apuestas, ha tenido que afrontar un pago de 107 millones de euros para renovar su licencia de juego en Buenos Aires, ha visto cómo se lanzaba la ley antitabaco en Argentina (desde el 2006 ya no puede fumarse en locales cerrados en el país, con la consiguiente fuga de hipotéticos clientes), ha registrado el cierre de ocho salas en México y ha observado cómo la tributación sobre el sector del juego se disparaba en la mayoría de países en los que opera (y lo hace en España, Argentina, México, Uruguay, Colombia, Panamá, Brasil e Italia).
¿La consecuencia? Desde el 2 de enero, la compañía se encontraba en estado de preconcurso, incapaz de abonar el vencimiento de 127,1 millones de euros por su línea de crédito sénior. Codere, un clásico en el sector -con 34 años de existencia, es la única que cotiza en bolsa en España, bajo las siglas CDR-, se asfixiaba.
Así, hasta el pasado martes: ese día se anunció que la casa de juegos había alcanzado un acuerdo con los fondos GSO y Canyon para prorrogar el pago de una parte de su deuda por 30 días, hasta el 6 de febrero, un plazo ampliable hasta el 15 de abril «si se cumplen ciertas condiciones ligadas a la evolución de las negociaciones y al alcance de un acuerdo con los bonistas».
Y la respuesta, en forma de cotización bursátil, fue inmediata: en una sola jornada, sus títulos se dispararon un 63,64% en el mercado continuo, hasta 1,08 euros.
Lo cierto es que la maniobra le ha permitido a Codere ganar tiempo y oxígeno. Sin embargo, su situación continúa siendo particularmente compleja. Los 127 millones de euros del vencimiento de su crédito sólo son una parte de su deuda. A lo largo de este 2014, Codere, que da trabajo a 19.400 empleados, está obligada a afrontar el vencimiento de cuatro emisiones de deuda que habían sido realizadas entre el 2005 y el 2010, por un importe global de 760 millones de euros. Y más adelante, vence otra emisión de 242 millones de euros abierta por una filial en Luxemburgo en el 2012.
Por ese mismo motivo, la compañía -con la familia Martínez Sampedro al mando- se plantea solicitar a los bonistas una quita sobre toda la deuda emitida, la única fórmula que garantizaría su viabilidad en el largo plazo.




