El presidente de Codere tiene que devolver 570 millones el próximo año
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La situación de Codere se agrava cada día que pasa. Ayer, a la compañía presidida por José Antonio Martínez Sampedro, no le quedó otro remedio que declarar en preconcurso de acreedores cinco de sus filiales internacionales tras incurrir el día anterior en un nuevo impago con los fondos acreedores de la firma, GSO y Canyon. Enconcreto, el grupo Codere presentó el preconcurso de acreedores para cinco filiales del grupo: las sociedades integradasCodereAmérica, Colonder, Nididem, Codere Internacional Dos y Codere Internacional. La compañía de juego comunicó además a la CNMV que “continúa sus negociaciones con los acreedores para procurar la refinanciación de su deuda”.
Y es que el gigante español del juego no puedo afrontar el jueves el pago de los 127millones de euros que debía abonar a los fondos GSOyCanyon, por lo que incurrió en un nuevo impago y quedó a la espera de que éstos decidieran si ejecutaban ono las garantías.La decisión de los fondos de ejecutarlas puede provocar la entrada en concurso de la compañía.
Como ha venido informando este periódico, el vencimiento de esta línea de financiación podía haberse extendido hasta el próximo 15 de abril, pero para eso Codere debía haber alcanzado antes un acuerdo de la reestructuración de su pasivo con los bonistas. El problema es que la empresa de juego, que ha emitido cerca de 1.000 millones de euros, ha sido incapaz de alcanzar un acuerdo con los tenedores de los bonos. Estos propusieron a la empresa aceptar una quita de 340millones de euros, realizar una inyección de otros 400 millones más y tomar, a cambio, el 82 por ciento del capital.
Su propuesta incluía que el actual presidente, José Antonio Martínez Sampedro se quedara al frente como primer ejecutivo y conservara un 14,5 por ciento de las acciones, con posibilidad de obtener otro 10 por ciento en el caso de alcanzar determinados objetivos.
Como Codere lo rechazó, la última palabra la tienen ahora los fondos de inversión, que son los que deben decidir si, a pesar de todo, aceptan extender de nuevo el plazo para el pago o, por el contrario, fuerzan la presentación del concurso. En este último caso, los bonistas podrían quedarse finalmente con la totalidad de las acciones tras la presentación de un convenio, ante la imposibilidad de Codere de afrontar los pagos.
La empresa, que se encuentra en preconcurso de acreedores desde el 2 de enero, contaba al cierre del último ejercicio sólo con 30 millones de euros en efectivo para afrontar sus operaciones diarios. Amediados de enero, Codere acordónuevamente no dotar los fondos necesarios para satisfacer el pago de los intereses adeudados en la emisión de bonos por 760 millones de euros una vez transcurrido el periodo de gracia.
El pasado 12 de diciembre, lacompañía ya acordó de nuevo no dotar los fondos necesarios para satisfacer los intereses que debe por esta emisión, con vencimiento el 15 de enero de 2014, e hizo uso de un periodo de gracia de 30 días.
De hecho,Codere ya usó este periodo de gracia el pasado mes de junio para su emisión de bonos en euros, dos días antes de la fecha prevista para abonar los intereses.




