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La Grossa del 14 llegaba con más premios. Había añadido un cuarto y un quinto para hacerse más atractiva aumentando las posibilidades de ganar. Pero venía con sorpresa: el primer premio, acabado en 14 como el año, no llegó a venderse. No ha de extrañar porque aritméticamente había un 20% más de probabilidades de obtener un premio, pero también un 45% (el billetaje no vendido) de que cualquiera de los premios quedara desierto.
La segunda edición de la lotería estrella de la Generalitat dejó pues el premio gordo sin repartir entre jugadores. Porque repartirse, se ha de repartir entre programas sociales dirigidos a colectivos infantiles en riesgo, personas mayores y con discapacidades.
Los beneficios de la Grossa , como e los de todas las loterías de la Generalitat, descontando el 70% destinado a premios, más el porcentaje de los vendedores y otros gastos, se dedican a programas sociales. Los 5,8 millones de euros que el año pasado se consiguieron para estos programas, crecen este año, gracias al premio desierto, hasta los 8,2 millones de euros. La consellera de Benestar Social y Familia Neus Munté lo resumió: «Hemos ganado todos».
No todos los asistentes a la gala del Teatre Nacional de Catalunya lo veían igual. «Si no me toca a mí, mejor que no le toque a nadie», fue un comentario. «Lástima que no le toque a nadie», otro. «Unos kilos más para la Generalitat», un tercero. «Un cuponazo de hace dos años también quedó desierto», recordaba una chica… La Grossa, la Generalitat, sus programas sociales, habían ganado unos millones no previstos.
Que el premio quedara desierto fue la principal sorpresa de la gala del sorteo en el Teatre Nacional. un espectáculo de media hora en lo que lo más aplaudido fue precisamente la aparición de la Grossa, el cabezudo personaje la la lotería catalana, que acababa de aparecer en una pantalla repartiendo mamporros a unos atracadores que querían hacerse con el dinero de los premios. El guión del sketch, más pensado para la retransmisión televisiva que para el público que no llenó el Teatre Nacional, era de Minoria Absoluta. Causó alguna hilaridad la chaqueta revestida de billetes de lotería que lució Marc Giró, presentador, junto con Helena García Melero, y los calzoncillos de la misma guisa que mostró Guillem Albà, de Marabunta, el grupo que amenizó musicalmente la gala.
Sin primer premio, el segundo de la Grossa ganó protagonismo y convocó a los medios de comunicación en Sant Vicenç dels Horts. Allí estaban los que más ganaron con el sorteo: muchos clientes del supermercado Bon Àrea de la calle Barcelona de Sant Vicenç dels Horts, donde se habían vendido 50 billetes del 92.484 (el 4 fue la última cifra de los tres primeros premios) y donde la noticia de la suerte llegó en pleno trajín de ventas de fin de año, con muchos compradores en el establecimiento.
El tercer premio (35.494) se vendió por internet, de manera que no hubo cámaras ni entrevistas a agraciados. El cuarto cayó en la librería Dumbo de la calle Buenaventura Muñoz (Barcelona) y en el estanco de la calle Màxim Fornes de Rubí. Y el quinto (01.486), en un local de la avenida Béjar de Terrassa.
Aunque las cifras de venta de la Grossa se han quedado en torno a los 25 millones de euros, cifra similar a la de su primera edición, los conseller Andreu Mas-Colell (Economia) y Felip Puig (Empresa i Ocupació) la consideran «plenamente consolidada», según manifestaron tras la gala. Puig aseguró que «es una lotería que ha venido para quedarse» y subrayó que «el dinero se queda en Catalunya». Elsa Artadi, directora general de Tributs i Joc, que ya piensa en un doble sorteo para el año 2016, aseguró, por su parte, que la Grossa ya ha conseguido crearse una marca.




