Hacienda hace caja con el juego: ya ha recaudado más que en todo 2016 en tasas
18 abril, 2017El sector del juego online, en expansión en España, reivindica su actividad
20 abril, 2017Argumentos del Club de Convergentes que desmontan el propósito de la Administración central. Estas consecuencias son parte de la entrevista recientemente publicada a Cristina García, secretaria general del Club de Convergentes.
Consecuencias:
1.- Una videolotería en un terminal de juego instalado y explotado en un bar por un operador de juego público o semipúblico es una slot, una máquina.
2.- El dinero que reside en los bolsillos de los clientes no es infinito. Si lo que se destina habitualmente a nuestras máquinas B de hostelería ahora tiene que compartirse con otra oferta de juegos en formato terminal, por lógica la recaudación de nuestras máquinas se resentirá.
3.- Como consecuencia, todo el ecosistema de empresas operadoras, grandes, medianas y pequeñas, se vería resentido. Se perderían muchos puestos de trabajo, y muchas pequeñas y medianas empresas.
4.- Las Comunidades Autónomas verían perjudicadísima su recaudación por tasas fiscales de juego, por la previsible bajada del parque de máquinas B instaladas en establecimientos de hostelería, y recordemos que a día de hoy este supone el grueso de la recaudación por impuestos específicos de juego.
5.- Aunque se desconoce el posible modelo recaudatorio que podrían tener los mencionados terminales, por lógica el mismo sería semejante al de las loterías tradicionales, que nutren las arcas públicas no a través de tasas fiscales, sino a costa de presentar un retorno en premios muy inferior al que ofrece el juego privado a sus usuarios.
6.- De lo anterior surge otra consecuencia: el juego recreativo de la máquina B de hostelería ofrece a sus usuarios un retorno mínimo en premios del 70% en ciclos de 40.000 partidas. Este cálculo no es casual, responde a la fórmula adecuada para mantener el producto interesante para fabricantes, operadores y usuarios, y pagar la tasa. El juego público y semipúblico se mueve en retornos del 50%. Si el afán recaudatorio estatal es el que está provocando todo este movimiento (como parece ser), es posible que estos nuevos terminales se moviesen también en estos porcentajes, con lo cual el bolsillo de los usuarios se vería muy afectado.
7.- Si a lo anterior le unimos que los juegos públicos y semipúblicos nunca se han visto afectados por las limitaciones en publicidad que sí tiene el juego privado, es previsible que estas nuevas videoloterías/slots en formato terminal también gozasen de estas ventajas, con las consecuencias y perjuicios más que previsibles que se podrían producir en materia de juego responsable.
Argumentos como los anteriores, y otros que se nos pudiesen ocurrir, creo que justifican con creces la reacción de preocupación que se ha producido en Administraciones autonómicas y en los operadores de juego privados, a los que Club de Convergentes apoya sin fisuras.




