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El próximo viernes 22 de diciembre tendrá lugar el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, una tradición que nace un 18 de diciembre de 1812 y que ha discurrido en paralelo con nuestra azarosa historia. Un sorteo que el año pasado representó el 30,34% de la facturación total de Loterías y Apuestas del Estado, según la Memoria Integrada de Loterías (Selae). Es decir, 2.672,9 millones de euros sobre unos ingresos totales de 8.808,8 millones. En concreto, sólo las ventas de Lotería de Navidad acumulan en los tres últimos años un incremento del 13% tras un leve tropiezo en 2012.
Este año se repartirán 2.300 millones de euros en premios, el 70% de una emisión total de 3.400 millones repartidos en 170 millones de décimos, 5 millones más que el año pasado. En concreto, los afortunados con el «Gordo» percibirán 400.000 euros al décimo (hay un total de 680 millones de euros a distribuir para este premio). Los agraciados con el segundo premio percibirán 125.000 euros al décimo, por 50.000 euros del tercero: 20.000 euros de los cuartos premios; y 60.000 euros de los ocho quintos. Por otra parte, hay 1.794 premios de 100 euros.
Para Josep Francesc Valls, profesor del Departamento de Marketing de Esade, «los juegos de azar suelen ser inelásticos y, a veces, anticíclicos. Es decir, la persona siempre dedica un dinero al juego de azar por si tiene suerte». Para este experto, «el porcentaje de gasto en Lotería se ha ido manteniendo desde inicios de la crisis» y su peso es mayor que el de los sorteos semanales.
Premio «público»
Al margen de las imágenes de las decenas de acertantes descorchando champán o cava, y que verán su renta incrementada de forma extraordinaria, la Lotería de Navidad representa una fuerte inyección para las arcas públicas. En concreto, como estiman desde el sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), con datos del Sorteo de 2016, el Fisco hubiera recaudado 194,2 millones de euros si se hubieran vendido todos los décimos premiados. Lo que supone un 4,2% más que en 2015, ya que el año pasado se querían repartir 2.310 millones de euros en premios. Para un acertante del Gordo, 400.000 euros por décimo, este debió entregar a la Agencia Tributaria 79.500 euros, mientras que un acertante del segundo premio -125.000 euros al décimo- tuvo que abonar hasta 24.500 euros y los ganadores del tercero – 50.000 euros- vieron mermada la cantidad a percibir en 9.500 euros.
Por otra parte, el Estado resulta «premiado» por varias vías: los dividendos de la propia Loterías y Apuestas del Estado (Selae) -el Estado es su único accionista- y que en 2016 ascendieron a 1.572,1 millones de euros: así como el gravamen del 20% sobre los premios superiores los 2.500 euros (Loterías, ONCE, Cruz Roja) instaurado en 2013 y que le ha reportado a Hacienda unos ingresos tributarios brutos de 438,26 millones el año pasado, según el «Informe Anual de Recaudación Tributaria 2016». Un gravamen especial que no tiene impacto sobre el IRPF. Además, como recuerda el presidente de Gestha Carlos Cruzado, «los premios que no se repartan o que queden sin vender. Haciéndalos ingresa íntegramente».
Para Lotería Ormaechea, una administración familiar con 76 años de vida sita en el centro de Bilbao y considerada la cuarta de España por tamaño, la Lotería de Navidad representa «más del 60% de la facturación del año: es el producto estrella». Desde esta administración constatan que «desde hace dos años están remontando las ventas». En concreto, estiman que de seguir la tendencia este año incrementarán su facturación «alrededor de un 5%» al igual que durante la campaña de 2016. Desde esta administración estiman que este año acturarán 350.000 décimos, unos 7 millones de euros sólo en Lotería de Navidad.
En este sentido, han comprobado que «se está incorporando más gente joven a jugar» y estiman un gasto medio de entre 60 y 80 euros (tres o cuatro décimos). «Cualquier administración quiere dar el Gordo de Navidad porque cambia de visión, el público ve que toca y este siempre va donde hay premio», concluyen desde este establecimiento que entre septiembre y el Sorteo del Niño (6 de enero) dobla su personal, empleando hasta a 11 personas.




