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14 noviembre, 2019Barcelona tiene una octava parte de los locales de juego y apuestas de Madrid, lo que se explica en parte por las normativas de cada comunidad: mientras que en Madrid se ha permitido hasta este año la apertura libre de establecimientos, Cataluña exige desde 2004 una distancia de al menos un kilómetro entre locales. Si Barcelona acaba de prohibir abrir nuevas casas de apuestas, la Comunidad de Madrid anunció hace dos días una moratoria similar.
Barcelona, con muchos menos locales que Madrid, anunció hace tres semanas una suspensión de un año de las licencias para abrir nuevos salones de juego. Una medida que también ha anunciado la comunidad de Madrid, que seguirá sus pasos con una moratoria similar, aunque queda por ver si también llegarán en adelante límites de distancia tan severos como los de la capital catalana.
Madrid tiene 400 locales de juego y apuestas, según un estudio publicado el mes pasado por la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid que se basó en el censo del Ayuntamiento y un trabajo de campo. Barcelona tiene 46 locales de este tipo, según este informe.
Esta ausencia de límites en la Comunidad de Madrid propició la expansión del sector del juego en la última década, cuando llegó un cambio de negocio crucial: los antiguos salones de billares y tragaperras fueron sustituidos por espacios más modernos con máquinas más sofisticadas, similares a los de algunos casinos. A su vez, la regulación de los locales de apuestas deportivas en 2006 por la Comunidad favoreció un cambio cultural. Estos salones se convirtieron en lugar de reunión para seguir partidos. Pronto, calles de la capital se convirtieron en pequeños “Eurovegas”. Algunas, como Bravo Murillo, con 17 locales, o Alcalá, con 15.
La concentración en barrios obreros hizo saltar las alarmas. Muchos vecinos percibían que los empresarios del juego buscaban crear adictos en las zonas más humildes. Carabanchel y Puente Vallecas tienen 48 y 44 locales respectivamente. Mientras, distritos de rentas altas como Retiro o Moncloa-Aravaca, tienen cuatro y seis. La patronal del juego replica que la presencia de locales está muy distribuida por toda la geografía. “La selección de su localización viene marcada por la propia idiosincrasia de este tipo de negocio y responde a parámetros comerciales: arterias de mucho tránsito, mucha visibilidad, fácil acceso, alquiler sostenible y por supuesto con clientela con una renta suficiente como para disponer de una parte para su ocio”, dice una portavoz de Cejuego, la principal patronal. Los datos del informe de la federación de vecinos varían ligeramente de los oficiales.
Según el director del informe, Vicente Pérez, algunos datos oficiales están desactualizados. Según el Censo de Locales y Actividades del Ayuntamiento de Madrid, en julio de 2019 había en la ciudad, 378 locales de este tipo. En Barcelona hay 53 locales, según su Ayuntamiento. El estudio, con el título Locales de juego y apuestas en el municipio de Madrid: distribución territorial y análisis sociodemográfico es parte de una campaña de la federación vecinal para demandar normas estrictas que regulen un sector al que culpan de un repunte de la ludopatía. La Comunidad de Madrid exigió por primera vez una regla de separación mínima en un decreto de mayo, pocos días antes de las elecciones autonómicas, cuando crecía la preocupación por el incremento de la ludopatía adolescente. Desde entonces no pueden abrirse nuevos locales de juego y apuestas a menos de 100 metros de centros de educación obligatoria no universitarios.
El nuevo decreto daba una moratoria de diez años a las autorizaciones de los locales que incumplen esta distancia mínima. 41 locales en Madrid incumplen este requisito, El sector en Madrid anticipa que habrá nuevas limitaciones. Cejuego cree que la moratoria es una decisión “prudente y acertada”. Su director general, Alejandro Landaluce, dijo que las medidas de planificación son “una garantía para el desarrollo sostenible del mismo”.




