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7 abril, 2026Las últimas fichas sectoriales muestran un descenso del parque censado hasta 34.909 máquinas en 2025, una fuerte contracción de las B light y una menor presencia de máquinas instaladas en los locales de hostelería, aunque la recaudación tributaria sigue creciendo.
Cataluña cerró 2025 con un censo total de 34.909 máquinas recreativas y de azar, lo que supone una caída del 1,5% respecto a 2024, según las últimas fichas estadísticas difundidas por la Direcció General de Tributs i Joc. El ajuste confirma una tendencia de depuración del parque, especialmente visible en las máquinas B y, de forma mucho más acusada, en las B light.
Las máquinas B continúan siendo el gran pilar del mercado catalán, con 34.588 unidades y un peso del 99,1% sobre el total, pero también retroceden un 1,2% interanual. Dentro de este grupo, las máquinas B “normales” bajan hasta 33.078 unidades, un 1,5% menos, mientras que las B light registran el ajuste más severo de toda la serie reciente al caer hasta 162 unidades, un desplome del 35,2% frente a 2024.
También las máquinas C, vinculadas al segmento de casino, moderan su presencia y pasan de 170 a 159 unidades, un 6,5% menos. En cambio, una de las pocas notas expansivas del mapa catalán aparece en la categoría especial, que crece hasta 1.510 máquinas, un 3,9% más, con 1.485 ya instaladas, un 4,5% por encima del año anterior.
El otro gran foco de la estadística está en la hostelería. Cataluña contabiliza ya 46.749 establecimientos hosteleros con autorización para instalar máquinas recreativas de tipo B, un 1,2% más que en 2024. Sin embargo, esa mayor base autorizada no se traduce en más implantación real. Al contrario, los locales con máquinas instaladas bajan de 15.502 a 15.240, un 1,7% menos, mientras que los establecimientos autorizados sin máquina instalada suben hasta 31.509, un 2,7% más.
Ese movimiento reduce de nuevo el peso de la máquina instalada dentro del canal hostelero. En 2022, el 34,6% de los establecimientos con autorización tenía máquina; en 2025, ese porcentaje cae al 32,6%. Es decir, el mercado no pierde autorización potencial, pero sí intensidad efectiva de instalación.
Pese a este ajuste en el censo, la fotografía tributaria ofrece una lectura más sólida para el negocio. Las autoliquidaciones presentadas entre enero y diciembre reflejan 124.620 máquinas tipo B, un 0,7% más, y 697 máquinas tipo C, un 1,3% más, lo que eleva el total declarado de B + C a 125.317 unidades, también con un crecimiento del 0,7%. En paralelo, la cuota tributaria total de las máquinas B y C asciende a 138,49 millones de euros, un 1,2% más que en 2024.
Dentro de esa recaudación, las máquinas B aportan 135,5 millones de euros, un 1,1% más, mientras que las máquinas C elevan su cuota hasta 2,99 millones, con una subida del 3,8%. Barcelona sigue concentrando el mayor peso del mercado, con el 72,1% de las máquinas B declaradas y el 71,6% de la recaudación agregada de B + C.
El censo a 31 de diciembre y las autoliquidaciones tributarias no miden exactamente lo mismo, y la propia estadística advierte de que las declaraciones pueden diferir de los importes contabilizados y de la recaudación líquida si los periodos de cómputo son distintos. Aun así, el cruce de datos deja una conclusión clara: Cataluña entra en una fase de racionalización del parque instalado, con menos máquina censada y menor densidad en hostelería, pero con una recaudación todavía al alza.



Fuente y gráficos: INFOPLAY





