
6’5 millones de personas juegan habitualmente en los juegos de entretenimiento presencial de titularidad privada
15 octubre, 2026
Loterías y juegos de azar mantienen la exención de identificación y comprobación de identidad en los premios de cuantía inferior a 2.500 euros
15 octubre, 2026El I Foro Cejuego demuestra la fuerza, el rigor científico y la cohesión del sector privado bajo el lema «Jugamos en equipo».
El I Foro CEJUEGO, celebrado en Madrid bajo el lema “Jugamos en equipo”, reunió a representantes de la Administración, el ámbito académico, los sindicatos, la hostelería y los expertos en adicciones para defender un marco regulatorio más equilibrado para el Juego presencial privado. La presentación del Informe Juego y Sociedad 2026 y el debate posterior sirvieron para poner sobre la mesa las dimensiones económicas y sociales de este Sector, cuestionar algunos de los prejuicios que pesan sobre este y reclamar que las futuras normas se apoyen en datos y evidencias, no en planteamientos ideológicos.
El moderador de la jornada, Manuel Llamas, abrió el encuentro recordando el peso del Sector en la economía española: más de 200.000 empleos directos e indirectos, cerca de 50.000 puestos de trabajo directos, una contribución tributaria superior a los 1.700 millones de euros anuales y un impacto equivalente al 0,8% del PIB. Unas cifras que acompañó de una explicación del lema elegido para el foro: “Jugamos en equipo porque detrás del Juego hay personas que trabajan, hay empresas que contribuyen a la economía y hay una actividad que forma parte de los hábitos de ocio y entretenimiento de millones de españoles“.
La presentación del Informe Juego y Sociedad 2026 corrió a cargo de José Antonio Gómez Yáñez, doctor en Sociología y autor del informe, y Levi Pérez, catedrático de Economía de la Universidad de Oviedo. Ambos abordaron la actividad desde perspectivas sociológicas y económicas, con especial atención a los hábitos de los jugadores, la función del entretenimiento y la necesidad de diferenciar entre entretenimiento y conductas problemáticas.
Gómez Yáñez resumió el alcance de la participación en el Juego con una afirmación contundente: “En España jugamos todos menos los que tienen aversión al Juego y quienes tienen problemas económicos“. Según los datos expuestos, 31 millones de personas jugaron en España durante el último año. 6,5 millones de usuarios de modalidades presenciales de entretenimiento —como casinos, bingos, salones, apuestas y máquinas en hostelería— y 2,5 millones que juegan online. El resto lo hacen en Loterías o juegos de ilusión.
Gómez Yáñez destacó que “más del 80% de los usuarios que acuden a un salón de Juego van acompañados o a encontrarse con amigos“. También puso el acento en el componente de habilidad que existe en determinadas modalidades: “Yo disfruto más jugando bien que ganando más; en el Juego de entretenimiento se premia el saber hacer“.
El informe abordó igualmente la incidencia del Juego problemático. Gómez Yáñez situó la tasa española en el 0,3%, que calificó de baja y estable, y señaló que España se encuentra, según los datos expuestos, entre los países con niveles reducidos, junto a Reino Unido, Austria y Suecia. Añadió que “El 85% de las personas en nivel de Juego problemático tienen otros problemas previos de salud mental o entornos familiares desvertebrados“.
En cuanto al acceso de menores a los salones, el sociólogo sostuvo que “todos los informes de las policías autonómicas confirman que no se encuentran menores en los salones de Juego; las empresas son las primeras interesadas en impedir su entrada“. Una afirmación que conecta con la defensa del cumplimiento de los controles de acceso como parte de la responsabilidad de los operadores presenciales.
Gómez Yáñez también dirigió la atención hacia los rascas de la ONCE, a los que definió como “juegos de codicia donde se explota esencialmente la expectativa de un gran premio“, y advirtió de que su consumo se concentra entre los segmentos más jóvenes. La cuestión volvió a aparecer en el debate posterior, donde se reclamó que las exigencias de control se apliquen de forma coherente a los distintos productos de Juego.
Por su parte, Levi Pérez recurrió a la microeconomía para explicar que la participación no puede analizarse únicamente desde la expectativa de obtener un premio económico. “Concebir la participación en el Juego motivada exclusivamente por una ganancia económica es una falacia. El jugador obtiene una satisfacción o utilidad por el mero hecho de participar“, afirmó.
El catedrático comparó esta experiencia con otras formas de ocio: “Cuando vas al teatro o subes a una montaña rusa, pagas una entrada y sales sin dinero y sin un bien físico, pero te queda la satisfacción de la experiencia vivida“. En relación con las advertencias del Ministerio de Consumo sobre las pérdidas económicas, defendió que “el jugador racional, que es la inmensa mayoría, ya sabe que va a gastar un dinero para obtener una experiencia de riesgo controlado“. Su conclusión para los responsables públicos fue clara: la regulación debe huir de los prejuicios y apoyarse en la evidencia científica.
Fuente: AZARplus





