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5 junio, 2011Enmiendas de la Ley del Juego se redactaron en despachos de abogados
Un número indeterminado de las 269 enmiendas que se presentaron a la recién aprobada Ley del Juego en España fueron redactadas desde despachos de abogados o trasladadas a los diputados a través de agencias de lobby. No es la primera vez que esto sucede en el Parlamento español, pero ha cobrado especial intensidad en la elaboración de una ley sometida a los intereses de operadores que manejan cientos de millones de beneficios. Y en la defensa de esos intereses se establecieron procedimientos para contactar con diputados, Gobierno y las altas esferas de las autonomías. A pesar de que la actividad de los lobbies no está regulada en España, algunos diputados reconocen que se ha incrementado desde hace dos años.
¿Ha existido tráfico de influencias en el entorno de la ley del juego? ¿Ha habido transparencia en las relaciones entre diputados e intermediarios? Al no estar regulado no hay otra opción que confiar en la honestidad del parlamentario. Sin embargo, algunas opiniones inducen a la duda. Un diputado comenta de forma confidencial que «estaba muy claro quién había redactado algunas enmiendas presentadas en el Congreso». Y un abogado explica que «la estrategia de algunas empresas ha sido influir en los partidos nacionalistas que apoyan al Gobierno». Viene este último comentario a colación del hecho de que, entre las 269 enmiendas, más de la mitad las presentaron entre tres grupos nacionalistas (CiU concretamente presentó 95), por 15 del Grupo Socialista y 63 del Popular.
La falta de regulación genera también otra confusión: ¿quién hace lobby, las agencias especializadas o también los despachos de abogados? «Aquí hace lobby todo el mundo», responde un diputado.
Expertos de tres de los grandes bufetes de España consultados por este periódico (Garrigues, Cuatrecasas y Gómez Acebo & Pombo) reconocen que han trabajado para sus respectivos clientes durante la elaboración de la Ley del Juego. Eluden dar el nombre del operador para el que han actuado y unánimemente matizan que su trabajo se ha limitado a «labores de asesoramiento jurídico», si bien uno reconoce haber redactado a su cliente enmiendas para ser enviadas al Parlamento. «Pero nosotros no hemos contactado directamente con los diputados», afirman en ese despacho.
La realidad parece haber sido distinta. «Es mi segunda experiencia en una ley», afirma la diputada Montserrat Colldeforns, portavoz socialista de la Comisión de Economía donde se ha elaborado la ley, «y debo reconocer que en la Ley del Juego he vivido una intensidad en los contacto s desconocida para mí. Ha habido operadoras extranjeras que parecen estar más acostumbradas a tratar de influenciar y han utilizado los servicios de despachos de abogados y de filiales de empresas especializadas en contactos institucionales. Para una misma cosa, me han venido hasta cuatro despachos distintos. Algunos se creen que los diputados españoles somos tontitos y te venían con argumentos simples. Nos mandaban enmiendas redactadas por despachos que tenían que demostrar que hacían bien sus deberes».
Por su parte, Pedro Azpiazu, diputado del PNV con amplia experiencia en el Congreso, reconoce que ha tenido numerosos contactos durante la ley. «Nuestra obligación es la de escuchar a todo el mundo y eso hacemos, pero en este caso me ha sorprendido la intensidad. Realmente esta actividad debería estar regulada, deberían existir una reglas del juego, porque es evidente que desde hace dos años esto se ha acelerado mucho. No solemos presentar enmiendas de grupos que defienden sus intereses salvo que entendamos que plantean una cuestión razonable. Luego, todo esto se matiza en las discusiones entre los partidos».
¿Y los operadores? Un portavoz de Codere, la mayor empresa de casinos y salas de juego en España, manifiesta que los contactos institucionales las ha llevado directamente la empresa. Por su parte, Bwin, uno de los grandes operadores on line, manifiesta por escrito que «el despacho de abogados de Bwin es Brandl & Talos, especializado en asuntos de regulación. Pero al igual que otras compañías, y dependiendo de la naturaleza de los temas, también contamos con el asesoramiento de consultores y abogados locales en algunos países».
«El arte del lobby», dice un ex socio de un importante despacho, «es que los intereses del que te contrate sean atendidos en la redacción de la norma. Por tanto, el lobbista necesita hablar y convencer a los emisores de las normas para que las modifiquen en tal sentido. Si tienes un amigo en la Comisión que elabora la norma, ya haces lobby. Si tienes buenas relaciones con los portavoces, también haces lobby. Por tanto, no digo que los despachos de abogados no hagan lobby, que hacen todo lo que pueden, pero no son los únicos. He visto las invitaciones a cursos y fiestas a los responsables de Tributos de todos los partidos, de manera que haya siempre una línea abierta. En definitiva, que en España pocos quieren reconocer que lo hacen. Pero cuanto más arriba se vaya, más lobby se encontrará».




