Aragón, cha estudia acudir al defensor del pueblo para recurrir ante el constitucional la ley de gran scala
17 junio, 2009Los juristas de las Cortes cierran filas y suscriben el primer informe de Gran Scala
19 junio, 2009Un as de Sabadell A sus 32 años, ha ganado dos brazaletes de oro y diamantes de la prestigiosa World Series of Poker (WSOP). Pionero español en torneos internacionales, no se ha librado de que los cronistas tiren de tópicos y le apoden «El Toro».
Este fin de semana compite en la primera edición de las Full Tilt Poker Series en el Casino Gran Madrid, rara ocasión de ver jugar «en casa» a todo un campeón internacional, ganador de 660.000 euros en premios.
De profesión, sus partidas. ¿Se lo tomó bien su familia?
Cuando yo empecé con esto, hace ya siete u ocho años, les impactó un poco, pero hoy en día ser jugador profesional de póquer está a la orden del día, es una cosa más.
¿Cómo empezó todo?
Casualmente. Un día fui al casino, vi gente jugando, me informé…
Al menos conocería los fundamentos y habría echado unas manos entre amigos.
Ni eso. Nada. Yo al póquer no había jugado en mi vida, no conocía ni las normas. Aprendí sobre la marcha, vi que era interesante y empecé a jugar y jugar hasta que con el tiempo me dediqué ya profesionalmente a ello.
Leo que lleva ganados más de 660.000 euros en torneos internacionales. ¿Va de farol?
Ese es el total sin descontar inscripciones, gastos, hoteles, vuelos, comidas… Es un poco engañoso, no es la cifra. Pero sí es verdad que ganas para vivir bien. No para ser millonario, pero tampoco para llegar justo a final de mes.
¿Qué cualidades hay que tener?
¡Más de las que se pueda imaginar! Yo destacaría la importancia de ser un buen profesional cuando el pequeño factor suerte se te pone en contra.
Dice «pequeño factor suerte». ¿Tan poco cuenta?
La suerte a la larga se equipara, es un escalón más en el mundo del póquer. Lo que te va a hacer ganar o perder a lo largo de tu vida va a ser la calidad como jugador, la profesionalidad, el no perder los nervios. Date cuenta de que en una mala racha puedes perder los papeles y llegar a perder cifras que no te puedes permitir.
En suma, esto es pura estrategia.
Sí. Tienes primero que analizarte a ti mismo: en qué situación te encuentras, si estás mentalmente positivo, si las cosas te están yendo bien. Cuando mentalmente te sientes fuerte porque tienes una racha buena y el viento viene a favor le puedes dar al juego un abanico de posibilidades y de movimientos que no debes hacer cuando estás moralmente un poco bajo. En ese caso has de ser más conservador, con menos riesgos y menos faroles.
También es necesario «psicoanalizar» al adversario.
Claro. Uno tiene que saber en todo momento qué está pasando.
Creo que los torneos pueden llegar a ser largos y extenuantes.
Son absolutamente agotadores. Una competición grande dura cinco o seis días, y cada jornada son diez o doce horas de juego. Muchas horas en una silla, concentrado, en tensión… Cuando acabo, estoy destrozado.
¿Tiene grabada alguna jugada mítica?
Hombre, sinceramente no tengo una en la mente que diga «¡guau, esa jugada la recordaré toda mi vida!». Se ven tantísimas a lo largo del día y tantísimas veces que… Son 52 cartas e incluso las escaleras de color, que son más improbables, se dan a menudo.
¿Pesan mucho las matemáticas?
Son importantes, pero al cabo de unos años el cálculo ya te sale solo, de «volada».
¿Hay trampas y ases en la manga, como en las «pelis»?
¡Qué va! Esto es como un partido de fútbol… Hay un reglamento, unos árbitros, directivos y un organigrama montado. Luego, si a Iker Casillas le meten un gol, eso ya es fuerza mayor.
Ha ganado dos brazaletes de oro y diamantes. ¿Los empeñó o los conserva?
(Ofendido) ¡Cómo los voy a empeñar! ¡Si son títulos prestigiosísimos y yo soy una persona con espíritu deportivo! El dinero va y viene, pero mis brazaletes siempre están ahí.




