Los internautas prefieren jugar con desconocidos
26 julio, 2009El póquer ‘on line’ está de rabiosa actualidad
28 julio, 2009Una catalana de 25 años alcanza resultados históricos en el campeonato mundial de Las Vegas. Leo Margets logra ser la primera mujer en un torneo mundial que reúne a 6.500 participantes.
Una joven barcelonesa ha logrado ser la mujer que más lejos ha llegado y la que un mayor premio ha conseguido (352.832 dólares) entre los jugadores participantes en Campeonato del mundo de póquer (WSOP) celebrado en Las Vegas. En las mesas de la ciudad del juego, Leo Margets destacaba por su juventud y por llevar puestas unas enormes gafas de sol, «no para taparme, sino para ver cómo reaccionan los rivales cuando están relajados».
Margets estudió Económicas, se especializó en Marketing, habla cinco lenguas, corre maratones y considera que el perfil del jugador de póquer ha cambiado. «La generación actual es gente universitaria, que controla las matemáticas», afirma.
Esta catalana de personalidad competitiva e inquieta es jugadora profesional sólo desde 2008. «No me gustan los juegos de cartas, pero el póquer me hizo vibrar», explica Margets. Empezó hace cuatro años y desde entonces ha practicado mucho con amigos, además de participar en competiciones en España, leer mucho sobre este juego y descubrir sus secretos.
La joven afirma que el póquer es un juego de habilidad. «La suerte se diluye a la larga, siempre ganará el que juega mejor. Intento razonar, no juego ni por corazonadas ni por instinto». Los estudios de cálculo en Económicas ayudan en las matemáticas del póquer, aunque «no hace falta ser un genio, lo importante es saber cuándo una jugada es matemáticamente correcta o rentable a la larga», afirma Leo.
Además, cualquier estrategia vale para ganar. Según la joven, a falta de información a veces los jugadores recurren a los estereotipos. «Ser chica puede ser una ventaja, siempre nos consideran más conservadoras o tímidas en el juego. Si vas de farol, o sea si estás mintiendo, te van a dar más crédito porque se creen que serás más transparente».
Le confirmaron su presencia en Las Vegas a última hora. Después de jugar trece horas diarias, Margets estudiaba la mesa del día siguiente antes de irse a dormir. «Es imprescindible saber mi posición respecto a los rivales y sus puntos, para no meterme con quien podía echarme del torneo. Por otro lado, se ejerce mucha más presión jugando con quien tienes menos puntos».
Fue difícil no dejarse llevar por tantas emociones fuertes en su primer campeonato del mundo, «La mañana del último día me cogió la llorera por llevar doce días controlando mis sentimientos, con una tensión increíble y una adrenalina mortal». Sin embargo, Leo Margets considera que consiguió jugar concentrada. Su vigésima séptima posición entre 6.500 participantes fue el segundo mejor resultado español de siempre en el principal torneo de póquer del mundo. «Repetiría mis últimos movimientos de juego, pero el otro jugador tenía mejores cartas», afirma Margets.




