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24 mayo, 2011La Fundación Manuel Lao anima a los empleados de la compañía de juego a implicarse en proyectos solidarios. Las iniciativas incluyen desde obras de teatro hasta bicicletadas
El primer fin de semana de abril, el Teatre Alegria de Terrassa agotó todas las entradas para las dos únicas funciones de la obra Mirandolina, que representaba un grupo aficionado. No era una obra cualquiera: en el escenario había siete personas discapacitadas que habían ensayado codo con codo con trabajadores de la compañía de juego Cirsa. Ese fue el primer proyecto relevante de la Fundación Manuel Lao, entidad que lleva el nombre del presidente de la empresa y que anima a los empleados a implicarse en iniciativas solidarias. Todas tienen un denominador común: el entretenimiento y el ocio.
«Fue una labor muy gratificante -recuerda Esther Lao, una de las dos patronas ejecutivas de la fundación, junto con Yolanda Cornago-. Nos implicamos todos, personal de fábrica y directivos». Lo recaudado en el teatro servirá para financiar futuros proyectos, que podrán beneficiar a cualquier colectivo que lo necesite, desde niños a enfermos o ancianos.
La vertiente lúdica siempre está presente. Antes de poner en marcha la fundación, vieron qué hacían otras fundaciones y oenegés en Terrassa, donde está la sede. «Llegamos a la conclusión de que había una carencia de ocio, y decidimos enfocarnos en ese ámbito, que además es ideal para una empresa como Cirsa», explica Cornago.
La fundación se constituyó hace cinco años, aunque funciona activamente desde hace dos. En este tiempo, además de la obra, se han realizado otras actividades. El pasado 14 de abril, el casino Cirsa Valencia acogió una partida de póquer en la que cuatro equipos defendían cada uno el sueño de una persona. Ganó el de una joven con artrosis, que en junio se lanzará en paracaídas por el cañón del Colorado. Más de medio centenar de empleados donaron una jornada de sueldo (6.000 euros entre todos) para que eso sea posible.
En febrero, otros trabajadores organizaron una excursión en bicicleta con familiares y amigos, que acabó con una botifarrada en el bosque de Can Deu (Sabadell). Fue otra manera de recaudar fondos.
Selección de ideas
La Fundación Manuel Lao aprovecha los recursos de la empresa para ayudar a los funders, como llaman a los voluntarios. «Queremos que todo nazca del empleado, que él proponga la idea y que participe en las actividades con quienes más lo necesitan», explica Lao. La fundación ayuda en la financiación y la gestión de las iniciativas, que siempre son de los trabajadores (no patrocina a terceros). Periódicamente convoca concursos para seleccionar el proyecto que llevará a cabo. Ahora estudian las últimas propuestas.
De momento, la fundación se ha circunscrito al ámbito español, pero «la intención es realizar acciones a nivel mundial, allí donde esté presente Cirsa», asegura Cornago. Objetivo ambicioso, si se tiene en cuenta que el hólding está en más de 70 países. Por lo pronto, un empleado de México ya se ha interesado por la idea.




